Verne y el pueblo de los Incas

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Jules Verne, uno de los precursores de la novela de anticipación científica, fue un apasionado de la geografía, el mar y los viajes a países lejanos. Pero lo que pocos saben es que el autor francés se inspiró en el Perú, su historia y sus gentes, para escribir varios de sus obras. Aquí, una semblanza de la insospechada relación entre la obra de Verne y el país de los Incas.

Primeras menciones al Perú

El autor galo deja claro su conocimiento de la geografía peruana desde su primer relato corto de juventud, Los primeros navíos de la marina mexicana, publicado en 1851, cuando apenas tenía 23 años:

«La inmensa meseta de Anahuac es una sucesión de llanuras, mucho más extensas y no menos monótonas que las de Perú y Nueva Granada».

Llama la atención también, su deseo de visitar el Perú como parte de la lista de lugares que anhelaría conocer, en una confesión en un diario de viaje cuando salió por primera vez de Francia, en 1861, publicado bajo el título de Miserias felices de tres viajeros en Escandinavia:

«Llegué a identificarme absolutamente con los grandes viajeros, cuyas obras absorbía (…) tomaba posesión en nombre de Francia de las islas sobre las cuales plantaron su pabellón (…) siempre y por todas partes francés, ya fuese hallando las islas Labrador, México, Brasil, Guinea, Congo, Groenlandia, Perú o California».

Martín Paz, la novela colonial

Martín Paz, es otro relato corto de juventud publicado por Verne a sus 24 años, en 1852, en la revista Musée des familles dirigida por Pitre-Chevalier. Fue publicada bajo el título de: América del Sur, costumbres peruanas: Martín Paz, relato histórico. Más adelante, el editor Hetzel la incluirá como complemento de la novela El Chancellor, en 1875.

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             Portada de Martín Paz                          (Editorial Molino, 1964)

Desde 1850, el joven provinciano Verne, de 22 años, se ganaba la vida en París escribiendo obras de teatro de poca importancia. En 1851, consigue que la revista Musée des familles le publique su primer cuento: Los primeros navíos de la marina mexicana, relato corto escrito bajo la influencia de su amigo Jacques Arago, cuyo hermano Jean participó en la guerra de independencia de México y que fuera nombrado general del ejército de ese país. Por ese entonces, el ilustre pintor peruano, Ignacio Merino, retorna a Europa y obtiene sus mayores triunfos, entre ellos, la Tercera Medalla de Honor en la Exposición de Bellas Artes de París con su cuadro Colón ante los sabios de Salamanca, una obra que se conserva en Lima, al ser comprada por el gobierno del presidente Balta. Según Pitre-Chevalier, el director   del Musée des familles, Merino había traído de Perú un álbum de acuarelas y le autorizó a los dibujantes de su revista, reproducir las mejores pinturas de esta colección inédita.

Los grabados de Perú en aquella época, sirvieron de inspiración a Verne para escribir otro relato corto. Esta vez, su nuevo cuento estaría ambientado en el Perú colonial. Por tal motivo, el escritor se documentó más acerca de la historia y costumbres del país y habló con todo turista limeño a los que tuvo acceso para recaudar la información más fidedigna conforme a su método de trabajo.

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              Portada de Martín Paz                       (Editorial Ramón Sopena)

De esta manera, a mediados del año 1852, el Musée des familles publicó Martín Paz, su primera obra narrativa, en la cual hizo actuar a los personajes coloniales creados por Ignacio Merino en sus acuarelas. El propio editor de la revista, Pitre-Chevalier, al presentar esta obra en dos entregas, afirmaba estar seguro de que «no podrá por menos de agradar a nuestros lectores esta crónica, con cuyas dramáticas peripecias dignas de Cooper, va el señor Jules Verne a poner ante sus ojos el Perú entero: su historia, sus costumbres, sus paisajes, sus atuendos.»[1] Sin embargo, por la fecha de su concepción, parece ser que la información que tenía sobre Perú no era todavía muy firme, pues el autor refiere que en el Perú, el Sol se pone al otro lado de la cordillera de los Andes, en tanto que el mar de Chorrillos está infestado de tiburones.

Esta obra histórica está ambientada a inicios de la República peruana, en la Lima de 1829, durante el agitado gobierno de Agustín Gamarra (Gambarra en la ortografía de Verne), en el contexto de la persistente opresión que ejercen los descendientes de los conquistadores españoles sobre la población indígena, y ello pese a que el país ha conseguido ya la independencia.

El cuento enlaza una intriga amorosa con una sublevación de indios que estalla el día de la popular fiesta de Amancaes. El joven indio Martín Paz, uno de los más valerosos descendientes de Manco Cápac, es el hijo del líder de un grupo de insurgencia indígena que prepara una revuelta para tomar el poder. En la historia, Martín se enamora de Sara, una bella dama española, prometida del mestizo acaudalado Andrés Certa y, según se cree, hija de Samuel, un usurero judío.

En uno de sus pleitos, Paz hiere a Certa, logra escapar, y halla refugio en casa de un generoso marqués español. Mientras tanto, su padre comienza con su revuelta en contra de los dirigentes blancos.

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El padre de Sara la vende a Andrés Certa y le revela que es, en realidad, una cristiana. Se trata, en efecto, de la hija del marqués español. Había ocurrido que años atrás, el judío Samuel la había salvado de ahogarse cuando ésta era niña y la había hecho pasar por hija suya, ocultando su verdadera identidad. A pesar de que Martin logra convencer a Sara de que huya con él, no lo consigue, al ser detenido por el marqués. Más adelante, Paz se une a la rebelión, pero cuando intenta proteger a Sara de los indios, sus hermanos de raza y su propio padre se vuelven contra él.

Martín Paz encuentra la muerte mientras intenta salvar a Sara, y ella muere con él tras haberlo bautizado antes de expirar. Samuel se queda con el dinero que le había pagado el desdichado prometido de Sara, y sigue expoliando con su usura a los aristócratas de la ciudad de Lima. Este argumento parece ser un artificio copiado del Romeo y Julieta de Shakespeare, pues Verne, usando el pretexto de una historia de amor entre dos bandos en disputa, resalta los graves conflictos interraciales en el Perú colonial entre españoles, indios y mestizos.

Según el escritor peruano, Fernando de Trazegnies, en el prólogo del libro Julio Verne en el Perú[2], desde el punto de vista histórico, el episodio se sitúa posiblemente en 1829, durante la presidencia del general Gamarra y cuando acababa de firmarse la paz con Colombia con el consecuente retiro de las tropas colombianas del territorio peruano. La rebelión que describe Verne, puede haberse inspirado en la descrita por el historiador peruano Jorge Basadre como “La conspiración contra los blancos”, que se produjo en Lima el 23 de abril de 1829, cuando estalló una revuelta popular para derrocar al gobierno, asesinar a todos los blancos y colocar como Presidente de la República a Eduardo Ordóñez.

El propio Verne se mostró conforme con la aceptación de su texto, pues le escribe a su padre en agosto de 1852, tras la publicación de la segunda y última entrega: «Estoy satisfecho del relato. En general, ha gustado y me ha dado la impresión de que los lectores esperaban con impaciencia el final de la historia.»[3]

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      a) Fotografía de Jules Verne hacia 1824, año en que publicó              el relato corto Martín Paz. b) Retrato de Pitre-Chevalier hacia                       1853, el editor de la revista Musée des familles

Las ilustraciones de la edición original

El dibujante E. Forest, estuvo a cargo de reproducir las acuarelas del pintor peruano Ignacio Merino, a quien también ilustra, en la edición original de Martín Paz publicada por el Musée des familles, en 1852. Estos dibujos, gracias a una exhaustiva investigación a cargo del autor de este artículo, se muestran aquí a manera de exclusiva.

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Las ilustraciones de la segunda edición

Cuando Verne ya era famoso, el editor Hetzel adicionó algunos de los relatos cortos de juventud del autor, a algunas de sus novelas no muy extensas, con la finalidad de que estas alcancen la categoría de volumen. De esta manera, los primeros cuentos de Verne llegaron a formar parte de la famosa colección de novelas Viajes extraordinarios.

Estos textos eran comúnmente modificados por Hetzel de acuerdo a su criterio editorial. Es así que Martín Paz vuelve a publicarse en 1875 como complemento de la novela El Chancellor. Para esta ocasión, el editor incluyó nuevas ilustraciones, que estuvieron a cargo del dibujante Jules Férat, que con el correr de los años, se convirtieron en las ilustraciones conocidas de esta obra. El lector podrá notar las diferencias y similitudes entre ambas ediciones.

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Viaje a través del río Amazonas

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    Portada de la novela “La jangada”.                   (Editorial Orbis)

La Jangada (1881) también titulada 800 leguas por el Amazonas, es otra novela que se ambienta, en parte, en territorio peruano. En ella se recrea un viaje en una especie de balsa gigante a través del mítico río Amazonas. En la travesía que comienza en Iquitos, Perú, y culmina en Belem, Brasil, los personajes de Verne alternan la contemplación de los parajes que van recorriendo, con el hilo del asunto consistente en demostrar la inocencia de un hombre acusado de asesinato, mediante el desciframiento de un documento en clave, además de generarse simultáneamente a bordo dos idilios románticos. La obra, de otra parte, es el medio que usa el escritor para ratificar que el Amazonas nace en Perú: «Hoy en día parece fuera de duda que el Amazonas nace en el Perú, en el distrito de Huaraco, intendencia de Tarma, y que sale del lago Lauricocha (…) Hay quienes opinan que nace en Bolivia, pero en realidad, lo están confundiendo con el Ucayali.»

El desconocido historiador del Imperio Incaico

Verne poseía un conocimiento enciclopédico, que lo utilizó para describir, a lo largo de su producción, diversas culturas de la humanidad. Su constante preocupación por la historia de los pueblos conquistados, hace que el autor francés mencione en algunas ocasiones al Imperio Incaico, que, como se sabe, fue sometido por el ejército español. Al hacer un estudio de sus obras, se encontrarán ciertas alusiones a los Incas y sus costumbres.

Por ejemplo, en Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), narra que en el fondo de la bahía de Vigo, el misterioso capitán Nemo abastecía sus necesidades y lastraba el submarino Nautilus con todas las riquezas de los barcos españoles hundidos allí. Describe que «para él solo había entregado América sus metales preciosos. Él era el único heredero directo de todos esos tesoros arrancados a los Incas y a los vencidos por Hernán Cortés».

En la novela geográfica Los hijos del capitán Grant (1866), Verne describe al cóndor, una de las aves símbolo de Perú y la cordillera de los Andes: «el cóndor, esta ave magnífica, adorada en otros tiempos por los Incas, es el rey de las aves meridionales, en cuyas regiones llega a alcanzar un desarrollo extraordinario».

Sin embargo, la referencia más importante que hace Verne de los Incas, se puede encontrar en Historia de los grandes viajes y los grandes viajeros, una obra de trasfondo histórico y geográfico. Esta obra poco conocida, fue escrita por Verne con la ayuda de Gabriel Marcel, un bibliotecario proveniente de la Biblioteca Nacional de París, quien hizo el trabajo de documentación, pues Verne hablaba y leía solo en francés y una gran parte de la información a consultar estaba escrita en otros idiomas. Por esta razón, fue necesario que organizara un equipo de trabajo con Marcel.

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En esta obra Verne describe en forma resumida la historia de la conquista del Imperio Incaico, y las guerras civiles que sucedieron luego entre Pizarro y Almagro. El autor resume en el capítulo III perteneciente al «Descubrimiento de la Tierra», los temas que describe al respecto: «La triple alianza – Francisco Pizarro y sus hermanos – Primeras tentativas – El Perú, su extensión, su población y sus reyes – Prisión de Atahualpa, su rescate y su muerte – Almagro en Chile – Lucha entre los conquistadores – Proceso y ejecución de Almagro – Expediciones de Gonzalo Pizarro y Orellana –  Asesinato de Francisco Pizarro – Sublevación y ejecución de su hermano Gonzalo.»

Las fuentes bibliográficas que usa el autor y que cita textualmente en la obra son:

  • Historia del descubrimiento y conquista del Perú por Agustín de Zárate, cronista e historiador español (1514-1560).
  • Comentarios Reales. Historia general del Perú por Inca Garcilaso de la Vega, escritor e historiador peruano de ascendencia española e indígena (1539 – 1616).

La conclusión a la que llegan Verne y Marcel luego de explicar los acontecimientos históricos de la conquista del imperio Inca es: «En el Perú, la lucha encarnizada entre dos hermanos enemigos, le impidió a los indios volver todas sus fuerzas contra los invasores, a los que fácilmente hubieran podido exterminar.» 

Otras menciones al Perú en los VE

A lo largo de su prolífica producción literaria, son muchos los libros en que Verne hace partícipe al Perú, o a los peruanos, con relativa importancia. Comparto algunos ejemplos que dan clara muestra de ello:

  • De la Tierra a la Luna: «Perú encabeza la lista de abonados de los países de América del Sur junto a Chile, Brasil, Colombia y Argentina.»
  • Robur el conquistador: «Los peruanos, en la punta de la flecha metálica de su catedral, pudieron ver un pabellón que flotaba sobre cada uno de esos puntos, difícilmente accesibles.»
  • Aventuras de tres rusos y tres ingleses: «En 1745, en el Perú, La Condamine, Bouger y Godin, ayudados por los españoles Juan y Antonio Ulloa, midieron el valor del arco de meridiano peruano.»
  • Las historias de Juan María Cabidoulin: «Luego de un violento temblor de tierra en las costas del Perú, una inmensa ondulación en el océano se extendió hasta el litoral australiano.»
  • Norte contra sur: «Aquí y allá crecían grupos de arbustos de quina, que allí eran simples plantas arborescentes, en lugar de esos espléndidos árboles que crecen en el Perú, su país natal.»
  • El testamento de un excéntrico: «Esta corriente (la euforia del juego de la oca) no se hallaba canalizada únicamente en Estados Unidos (…) Vertíase luego por la América del Sur: Colombia, Venezuela, Brasil, República Argentina, Perú, Bolivia y Chile.»
  • Un capitán de quince años: «Quisiera que nos dijese usted con más exactitud en dónde estamos. ¿En las costas del Perú, creo yo? -No amiguito; un poco más al sur (…) ¿Nos hallamos a mucha distancia de Lima? -¡Oh! Lima está muy lejos…Por allá, hacia el norte.»
  • Una ciudad flotante: «Eran como supe muy pronto, californianos, peruanos, hispanoamericanos, ingleses, alemanes y muchos franceses.» «Nos distrajo en aquel momento una pareja joven que parecía profundamente aburrida. -Son peruanos -me dijo el doctor-, casados hace un año, y cuya luna de miel los ha paseado por todos los horizontes del Globo.»
  • La vuelta al mundo en ochenta días: «En los muelles de San Francisco, donde se acumulan los productos de un comercio que se extiende a México, al Perú, a Chile, al Brasil, a Europa, Asia y a todas las islas del Pacífico.»
  • Los hijos del capitán Grant: «Muy pronto dijo con satisfacción: ¡30 de mayo de 1862! ¡Perú! ¡El Callao; a la carga para Glasgow, la fragata Britannia, capitán Grant!»

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Como se ha visto, no quedan dudas que hacia el Perú convergieron las primeras inquietudes literarias de Verne, un escritor, que aunque nunca visitó este país, le dedicó desde su natal y lejana Francia, no solo un cuento ambientado íntegramente allí, sino también un estudio acerca de la historia de los Incas, y numerosas alusiones al Perú y su gente dentro de su vasta obra, mostrando toda la riqueza natural e histórica de esta hermosa tierra; hecho que refleja, además de su reconocida capacidad visionaria, la figura de un hombre que buscó siempre cumplir la obra de su vida confesada en una carta: «terminar de pintar la Tierra».[4]

 


[1] Herbert Lottman. Jules Verne. Editorial Anagrama, p. 69. Barcelona, 1998.

[2] Editorial Fundación Bustamante de la Fuente. Julio Verne en el Perú. Prólogo de Fernando de Trazegnies, p.79. Lima, 2013. El libro es una reedición prologada y comentada del relato Martín Paz de Jules Verne.

[3] Olivier Dumas. Jules Verne. Editorial La manufacture, p. 317. Lyon, 1988.

[4] Correspondencia con el editor Hetzel hijo. Carta de 1892, reproducida en Jules Verne, p. 302, por Jean-Jules Verne. Editorial Hachette. París, 1973.

 

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(Lima, Perú, 1977). Vice-presidente de la Sociedad Hispánica Jules Verne. Ingeniero Industrial. Docente pre-universitario de Matemática. Desde 2004 es propietario y administrador del sitio web "Julio Verne, el más desconocido de los hombres". Es uno de los vernianos más activos en Latinoamérica. Ha escrito artículos sobre el autor que ha publicado en su sitio. También ha traducido al castellano varios textos inéditos del novelista francés.

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