Un francés de visita en Portugal

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Julio Verne es uno de los grandes nombres de la literatura mundial. Su obra es vasta, pero en nada puede compararse con las dimensiones de su imaginación que, ciertamente, despierta la mente de quienes lo leen. Al tener un libro suyo en las manos, el lector va a todos los confines del mundo conocido y desconocido y hasta se visita a los astros. Los Viajes Extraordinarios ocurren en todos los continentes y océanos, en los Polos, desiertos, bosques, fondo de los mares, las profundidades de la Tierra, con todas las razas y con presencia de abundante documentación geográfica, histórica, científica, histórico natural y lingüística. Es fundamental que en estas obras se incluyan características importantes en los héroes principales. Son estos, en general, nobles, intrépidos, simpáticos, a ratos extravagantes, y en todos trasciende un fondo de humanidad, amor al prójimo y desprecio por la propia vida.
Las cualidades y defectos que clásicamente se le atribuyen a los diferentes pueblos, son siempre aprovechados y realzados, en los libros de Julio Verne, haciéndose evidente a su selección por la mente de un francés. Por ejemplo, los franceses son los más nobles, intrépidos y valerosos. Por otro lado, el escritor se refiere en repetidas ocasiones a los portugueses pero no siempre con justicia. Nos atribuye la culpa de crímenes de la esclavitud en una época en que Portugal ya le había dado hacía mucho tiempo la libertad a los esclavos y perseguía el tráfico de negros en toda África, haciéndole la guerra a los mercaderes de esclavos y a los navíos que se servían, entre los que se contaban los franceses. Es también de lamentar que Julio Verne omitiese a los portugueses en la lista de exploradores hacia el interior del continente negro, y que dejase que un personaje suyo hablase de Las Lusiadas como una obra de la literatura española, jugando con el lugar común de la rivalidad cultural luso-castellana. Sin embargo, su buen conocimiento de la historia de las navegaciones portuguesas, se nota visiblemente en obras como Los grandes viajes y los grandes navegantes y Aventuras de un niño irlandés, y esto es algo destacable. Se refieren allí muchos navegadores lusitanos como Vasco da Gama, Bartolomeu Dias, Tristão Vaz Teixeira, Diogo Cão, João Gonçalves Zarco, y también sus hechos como es el caso del camino marítimo hacia la India pasando por el Cabo de Buena Esperanza, el descubrimiento de las islas de Madeira, Azores y Cabo Verde, así como también el papel preponderante de la casa real portuguesa en los descubrimientos hechos por los locales navegadores.
Es digno de alabar otras referencias a nuestro país como también a nuestro pueblo. Es el caso, por ejemplo, del personaje central de la novela El pueblo aéreo, un portugués de nombre Urdax; en el relato La vuelta al mundo en 80 días donde Passepartout se encuentra, en Singapur, con numerosos pasajeros «indios, senegaleses, chinos, malayos y portugueses que, en su mayor parte, ocupaban camarotes de segunda» y en Un capitán de quince años donde Verne da nacionalidad portuguesa al cocinero del Pilgrim y refiere un encuentro de la señora Weldon y sus compañeros con una caravana de honestos comerciantes portugueses.
Referente al país en sí, este es mencionado en, al menos, tres de sus obras. Son ellas De la Tierra a la Luna, donde se menciona a Portugal como uno de los países que apoyan económicamente (30 000 cruzeiros), el proyecto de los miembros del Gun-Club; El rayo verde donde los personajes mencionan al país como uno de los destinos para instalarse en la playa con el propósito de observar la puesta del Sol y, por último, en 20000 leguas de viaje submarino donde el temible Nautilus pasa por aguas portuguesas en su errática y violenta trayectoria submarina.

La agencia Thompson y Cía

    Además de estas referencias a nuestro tierra y a nuestros habitantes, habría que citar la obra La agencia Thompson y Cía, donde Verne (Julio o Michel) habla sobre las Azores (Faial, Terceira y S. Miguel), Cabo Verde y la isla Madeira, donde la influencia portuguesa se hace presente. Se debe de recordar que este libro se publicó dos años después de la muerte del galo. Claro que sería factible el pensar que se alteró la novela, tomando como base el manuscrito original. Pero en este caso particular, el argumento del libro carece de credibilidad, debido a la comprobada inexistencia del respectivo manuscrito constantemente atribuido al prolífico novelista. Por eso se discute mucho si la obra fue escrita por Julio o por su hijo Michel. ¡De lo que no existen dudas es que fue escrito por un Verne!

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Portada de la obra La agencia Thompson y Cía. Esta edición es de 1979 de Bertrand, con traducción de J. B. Pinto da Silva y Diogo do Carmo Reis

    Esta obra, que en Portugal apenas se puede encontrar en librerías de segunda mano, narra una excursión en un barco fletado por una agencia inglesa, que viaja con destino a los archipiélagos de las Azores, Madeira y Canarias. Se conoce que Julio Verne padre visitó el Portugal continental pero, al igual que el hijo, nunca visitó las islas. Por esta razón, se comprende que el escritor haya ido a buscar informaciones en libros y notas de viajeros.
Encuentro particularmente compleja la descripción toponímica de las Azores. En Faial, es de destacar la excesiva ironía del autor cuando apunta que «…las casas que bordeaban a la calle de Horta no ofrecían el suficiente interés para que la complacencia del espíritu hiciera olvidar las molestias del cuerpo. Groseramente construidas sobre muros de lava de gran espesor, a fin de poder resistir mejor los temblores de tierra, no tenían nada de curiosas ni originales. En esas casas la planta baja estaba ordinariamente ocupada, ya por almacenes, caballerizas opor establos. Los pisos superiores, reservados a los habitantes, se llenaban, merced al calor y la vecindad de los establos, de los olores más desagradables y de los más innobles insectos.»
Por su parte, Terceira y São Miguel no merecen mejores encomios. Se pueden apreciar aquí varios deslices topográficos, así como también ciertas exageraciones como es el caso de los excursionistas, los cuales fueron «perseguidos por la obsesión de las campanas eternamente agitadas, y en calles estrechas y sucias se paseaban, con desenfado, puercos enormes en su gran mayoría.»

Las dos visitas a Portugal

    El autor de los Viajes Extraordinarios nos agració con su visita en dos ocasiones, en los años 1878 y 1884. Llegó por primera vez a nuestro país el 5 de junio de 1878 (hará ciento treinta años en el 2008), con su yate Saint-Michel III. Vino acompañado de su hermano Paul, con el editor Jules Hetzel hijo y con el amigo, el ex-diputado Raoul Duval. Una vez en Lisboa, aprovechó la mañana para visitar el consulado francés y la Iglesia de San Roque. Después de almuerzo, se encontró con David Corazzi (el editor de sus libros en Portugal a través de las «Horas Románticas») en su oficina. Al final de la tarde, fueron todos juntos al famoso Gran Hotel Central ubicado en la Plaza Duque da Terceira (Caisdo Sodré). Después de cenar, y por medio de una invitación de Corazzi, asistieron a la representación de una zarzuela en los «Recreos Whittoyne».
Al día siguiente, sus compañeros de viaje fueron a Sintra, al contrario de Verne, que aprovechó para descansar en su litera. En parte de la tarde, el escritor aprovechó para apreciar la vieja ciudad que se mantuvo en pie después del terremoto de 1755. Visitó la Torre de Belén y los Jerónimos para después tener un encuentro con los periodistas en el hotel.

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Gran Hotel Central, en la Plaza Duque da Terceira (Cais do Sodré) en Lisboa

    El escritor Pinheiro Chagas nos dejó las impresiones de la entrevista que tuvo con el francés, en un artículo que, el día 7 de junio, publicó en el Diário da Manhã, donde era el redactor principal: «Estuvo en Lisboa ayer y anteayer este eminente escritor, uno de los novelistas más originales de nuestro tiempo, un hombre que entró con la luz de la Ciencia en los dominios de la imaginación, y supo encontrar, en esas minas tan exploradas, nuevos vetas de una poderosa riqueza dramática, de un vivo interés, de un encanto indescriptible.[…] Fue en la puerta del Hotel Central que nos saludamos. Allí encontramos a un hombre extremadamente afable, de apariencia profundamente simpática, las barbas que fueron doradas, ya un poco grisáceas, mirada viva, claro e inteligente. Mostró por nuestro país la más perfecta buena voluntad, habló modestamente de sí y contó que trabajaba ahora en su Capitán de quince años […].»
En la noche, se juntaron nuevamente en el hotel, pero ahora con la compañía de algunos célebres escritores portugueses. Hacia la media noche volvió a bordo de su yate, donde durmió por segunda vez. Partió luego para Cádiz a las 6 horas del viernes 7 de junio.

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                Hotel Braganza, nº45 en la                                   calle Vítor Cordon, Lisboa

    Años más tarde, el 22 de mayo de 1884, Verne regresó en el mismo yate, en un crucero que lo llevará a Roma donde será recibido por el papa Leo XIII. En esta ocasión y como resultado de una avería en el motor, el Saint-Michel III se demora en Vigo y llega a Lisboa a media tarde. Verne, en ese día, aprovechó apenas para tratar de asuntos referentes a su viaje y para visitar las corbetas Vasco da Gama y África atracadas en el puerto de la capital.
Al día siguiente, aprovechó la mañana para visitar nuevamente a David Corazzi en su lugar de trabajo y para reabastecer su yate con carbón y petróleo. Almorzó y al final de la tarde, aprovechó para encontrarse de nuevo con otras celebridades lusitanas en el antiguo Hotel Central. Estos le hicieron conocer que Eça de Queiroz (1845-1900), una figura del mayor prestigio en las letras portuguesas, en su célebre romance «O Mandarim» había realizado una descripción de la ciudad de Pekín y de China, basándose en los elementos tomados de la lectura de Las tribulaciones de un chino en China. En esa misma cena, un célebre pintor portugués, Columbano Bordalo Pinheiro, le ofreció un espléndido plato de loza de Caldas da Rainha, representando un lagarto y otros animales.

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       Página del António Maria                  del 29 de mayo de 1884

    Esta corta estadía inspiró al periodista Rafael Bordalo Pinheiro a presentar, en el periódico António Maria, la caricatura del novelista con el siguiente texto: «Julio Verne, el ilustre escritor francés, llegó a Lisboa, cenó con David Corazzi y con otros invitados del editor, entre ellos su criado. De manera que andando con esta prisa, puede hacer viajes a la Luna en el tiempo que quiera invierte en ir a Porcalhota (antiguo nombre de Amadora) a comer un conejo guisado. Que tanto él como su hermano Paul tengan un buen viaje a las antípodas en una hora y tres cuartos y que si regresaran a Lisboa se quedaran un poco más de tiempo para mostrarles el jardín de Europa plantado a la orilla del mar.»
Después de cenar fueron todos al teatro y alrededor de las once de la noche, Verne se despidió y volvió con su yate donde pernoctó más de una vez. A las seis de la mañana del sábado 24 de mayo, el Saint-Michel III tomó rumbo a Gibraltar. Infelizmente Julio Verne no regresó a nuestro país por motivos de salud.

¿Por qué no un homenaje en Lisboa?

    A forma de resumen, el escritor nos visitó dos veces, ya se le hizo un homenaje en Vigo (su visita allí fue la referencia exacta de la descripción de ese lugar en 20000 leguas de viaje submarino), permaneció en nuestra capital, en cada una de sus estancias, tres días, visitó la ciudad y compartió con importantes celebridades de la época. Tomando en cuenta, además, que son varias las referencias a Portugal y a los lusitanos en algunas de sus obras, aún me cuestiono la razón por la que no se ha hecho ningún homenaje al autor en la ciudad de Lisboa, a la que Verne le «mostró la más perfecta buena voluntad».
Personalmente, he estado haciendo todo lo posible para que este autor sea homenajeado el próximo año con un monumento en nuestra ciudad con el fin de rememorar su visita. Ya escribí a varias revistas, blogs, envié correos electrónicos para la Cámara de la ciudad y hasta sugerí un sello denominado «130 años de la visita de Verne a Portugal» proponiendo un concurso de los correos nacionales con el fin de que se seleccione como tema para el próximo año.

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Propuesta inicial de sello a los Correos Nacionales con el tema «130 años de la         visita de Verne a Portugal»

    Todo parece indicar que a las personas encargadas de calificar estos trabajos en la institución nacional les ha gustado la idea. Tengo noticias de que se pretende hacer y que ha sido aceptado y en su primera etapa se harán veinticinco, una cifra reducida, sin dudas.
Queda la esperanza que alguien con poderes autárquicos o financieros lea este artículo y nos ayude en la promoción de un homenaje más amplio para este escritor francés que tanto enalteció a los descubridores portugueses y a nuestra patria.

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(Porto, Portugal, 1984). Estudiante universitario de la facultad de Ciencias de Porto en el curso de Astronomía. Vive en Portugal. Mantiene desde el 2006 el único blog en idioma portugués en Internet, que ha recibido premios por su contenido y presentación. Posee un sitio web sobre la vida y obra del escritor francés. Es uno de los traductores de la edición en portugués de Mundo Verne, de la cual es colaborador regular.

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