Robur, el conquistador de los aires

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El retorno a los orígenes

En la biografía de Verne, 1886 está marcado por una serie de eventos trágicos. A la venta en febrero, a causa de problemas financieros, de su barco, el Saint Michel III, y a la diabetes que lo aflige, le sigue el 9 de marzo el ataque con dos tiros de revólver en la pierna izquierda, por parte de su sobrino Gastón, hijo de su hermano Paul. Una semana después, postrado aún en su lecho, es víctima de otro atentado quizá más doloroso: recibe la noticia de la muerte de Hetzel, su editor, consejero, amigo y padre espiritual. Estos sucesos lo llenan de melancolía, ¡ya no navegará más! Sus obras a partir de ese momento irán adquiriendo un tono pesimista y escéptico. Reducido a la inmovilidad durante largos meses, Verne se refugia más que nunca en su trabajo, con el que trata de evadirse de la tristeza que lo embarga. No obstante, a pesar de la muerte del padre, la producción de la firma Hetzel continúa sin interrupciones y la del autor también, y una de las obras que reflejan esta ardua labor es Robur el Conquistador.

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Todo indica que fue Nadar quien inició a Verne en las artes aerostáticas. La fe de Nadar por los vuelos con aparatos más pesados que el aire, inspiró a Verne crear el personaje de Robur el Conquistador y a diseñar una aeronave moderna basada en este principio: el Albatros.

Este libro renueva y perpetúa el género que Hetzel había ya descrito en la introducción de Viajes y aventuras del Capitán Hatteras: «El objetivo de las novelas de Verne es resumir todos los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos acumulados por la ciencia moderna y rehacer bajo la atractiva forma que le es propia, la historia del universo». Verne está, en efecto, hace algunos años, falto de inspiración en lo concerniente a la narración de ingenios y máquinas extraordinarias, puesto que todos los temas habían sido ya más o menos abordados en sus novelas anteriores.
Sin embargo, algunos elementos van a animar la imaginación del autor. De una parte, en 1884 (un año antes que comience a escribir Robur), el capitán Renard, quien es citado varias veces en la novela, había recorrido en un dirigible una distancia de siete kilómetros. Además, aquel mismo año apareció un libro titulado: En los aires. Historia elemental de la aeronáutica. Éste había sido escrito por un antiguo amigo, Gabriel de la Landelle1, a quien se le atribuye la invención de la palabra “aviación” en 1863.
Influido por estas ideas, su postración lo regresa a tiempos más felices; los recuerdos de sus comienzos resuenan en él como voces en su “lecho infernal”, y un día Nadar2 recibe esta carta: «Mi querido amigo, te hago llegar a través de Hetzel a Robur el Conquistador. ¡Vas a redescubrir en la novela todas tus ideas sobre la cuestión de lo “más pesado que el aire”! He querido retomar nuestro asunto de una manera fantástica. Ya me dirás si te gusta. Éramos veinticinco años más jóvenes cuando conversábamos sobre todo esto. Ahora llevo seis meses en la cama con la pierna estirada. ¡Es mucho tiempo!»

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Gabriel de la Landelle, autor de: En los aires. Historia elemental de la aeronáutica. La publicación de este libro, en 1884, despertó el interés de Verne por retomar el tema de la navegación aérea con aparatos más pesados que el aire.

Esta correspondencia dirigida a Nadar nos lleva al inicio de la exitosa carrera literaria de Verne. Alrededor de 1861, el todavía desconocido escritor entabla amistad, en el Club de la Prensa Científica, con Gaspard Félix Tournachon, un fotógrafo, que bajo el seudónimo de Nadar, ya gozaba de una gran celebridad, basada en muy buena parte, a su pasión por la navegación aérea. Cuando lo conoce, éste se halla entusiasmado en un gran proyecto: la construcción de un gigantesco globo dotado de una hélice para dirigirlo, llamado Le Géant o El Gigante, que atrae en esos momentos la atención de toda Francia, pues Nadar realizará una infatigable campaña de propaganda, la cual será financiada mediante suscripciones y colectas públicas. Su entusiasmo despierta el interés de Verne por esta nueva técnica: la aeronáutica, y muy pronto la inteligencia y la capacidad de asimilación del escritor le permitirán dominar sus principios. Es así que en enero de 1863, luego de realizarle algunas mejoras, Hetzel publica a Verne su novela Cinco semanas en globo, cuyo éxito se debe justamente a que apareciera en plena revolución aerostática.

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a) Gustave de Ponton d’Amécourt. Fotografía junto a su invención. b) Modelo del helicóptero con motor a vapor construido por Ponton d’Amécourt.

A pocos meses de la publicación de esta novela, Gabriel de la Landelle y Gustave de Ponton d’Amécourt3, fabricantes de juguetes científicos, que en 1861 habían desarrollado pequeños helicópteros espiralíferos, propusieron a Nadar la creación de un nuevo centro de estudio y experimentación, a fin de evaluar las ventajas e inconvenientes de los dos sistemas: lo más ligero o lo más pesado que el aire. El centro fue bautizado como Sociedad de fomento para la locomoción aérea por medio de aparatos más pesados que el aire, que tuvo su sede en la casa de Nadar; en ella se reencontrará la élite intelectual parisina y Verne participará en calidad de crítico.
Verne colabora en la sociedad, a la que durante años solo le ha faltado apoyo financiero. Para conseguirlo, a Nadar se le ocurre realizar algunos pequeños viajes a bordo de Le Géant a cambio de dinero. De esta manera, en octubre de 1863, Nadar al frente de su enorme globo se eleva en el Campo de Marte, ante la mirada de unos dos mil espectadores. Económicamente hablando fue un fracaso, por ello se intentó repetir la proeza dos semanas después, y a punto estuvo de ocasionar una catástrofe, pues el globo cayó a tierra cerca de Hannover y algunos de sus ocupantes quedaron gravemente heridos. Sin embargo, el escritor dio todo su apoyo moral al proyecto, ya que el dinero que ganaba casi no le alcanzaba ni para él mismo, y le dedica un entusiasta artículo publicado en el Musée des Familles en diciembre de 1863, al que tituló: A propósito del Gigante.

El modelo precursor del Albatros

«En 1863, merced a los esfuerzos de Nadar, una sociedad del más pesado que el aire fue fundada en París. Allí, los inventores sometieron a experimentos máquinas, algunas de las cuales habían sido premiadas: Ponton d’Amécourt y su helicóptero de vapor, de la Landelle y su sistema de combinaciones de hélices…..» Bajo esta premisa descrita en su novela, Robur el Conquistador supone el lanzamiento de la aeronave, cuyo principio había elogiado Verne, no en el papel de un escritor visionario, sino en el de amigo y socio de Nadar en la campaña de apoyo al vuelo de aparatos más pesados que el aire.
Durante la juventud parisina de Verne, la idea de volar no era nueva, era perseguida por muchos científicos. Incluso, al inicio Verne no estaba de acuerdo, pues tiene su propia teoría contraria a la de Nadar, ya que mientras éste cree en lo factible de construir globos dirigibles, el novel autor piensa que son inviables. Pero la realidad le dará la razón a Nadar, puesto que treinta y ocho años después, el militar e inventor alemán Zeppelin, construirá globos dirigibles perfectamente manejables.
La influencia de Nadar como piloto de aerostáticos, además de haber contribuido a que se uniera a la sociedad que apoyaba a los experimentos de vuelo de increíbles máquinas como los helicópteros a vapor, tan de moda en aquella época, inspiró a Verne la creación de Robur, el antihéroe rival del capitán Nemo, un hombre que no quería dominar los mares, sino los cielos. Robur es el Nemo del aire, y su historia está acorde con el creciente pesimismo que en aquel tiempo mostraba el autor en lo tocante a los peligros del progreso, y su carácter representa en el inconsciente, la incertidumbre y desconfianza en el avance vertiginoso de la tecnología.

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a) Diseño original de la nave aérea creada por Gabriel de la Landelle, basada en el funcionamiento del helicóptero a vapor de Gustave de Ponton d’Amécourt. b) El Albatros, la nave aérea creada por Verne a mayor escala del modelo de la Landelle. La fuente de energía de este aparato, a diferencia del primero, está proporcionada por unas pilas eléctricas de composición química desconocida. (Ilustración de Léon Bennet)

La fe de Nadar por los vuelos lo llevó a crear también el Albatros, una fantástica máquina que recuerda mucho al Nautilus de Nemo. Esta aeronave, fabricada con papel prensado, más duro que el acero, pero mucho menos pesado, se impulsa por medio de pequeñas hélices; un prototipo de los actuales helicópteros. Pero el diseño del Albatros creado por Verne procede del modelo original de los pequeños helicópteros espiralíferos desarrollados por Gabriel de la Landelle, en 1861, uno de los forjadores de la novedosa sociedad aérea promovida por Nadar.
Diseñado a mayor escala del modelo de la Landelle, el Albatros (bautizado por Verne con el nombre de una de las aves marinas de mayor tamaño) será la aeronave comandada por el enigmático Robur, cuya asombrosa historia aparecerá publicada en el año 1886 por editorial Hetzel, constituyéndose en una de las más peculiares novelas de anticipación del escritor. Sin embargo, otra corriente sostiene que la fuente de inspiración del Albatros la obtuvo Verne de la aeronave de un joven autor neoyorquino de origen cubano, Luis Senarens, quien se había hecho cargo de la popular serie de novelas Frank Reade Jr.; relatos que exaltaban el genio de algún inventor que, armado con máquinas voladoras, viajaba y exploraba los territorios más hostiles, glorificando al hombre blanco y a su superioridad tecnológica, y haciendo gala de un marcado racismo.

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Modelos de naves aéreas creadas por Luis Senarens en la serie Frank Reade Jr., populares novelas de aventuras publicadas en Estados Unidos a partir de 1883. Se cree erróneamente que Verne pudo inspirarse en estos diseños para crear el Albatros. © Frank Reade home page.

Esta teoría sugiere que Verne tomó la idea de los helicópteros creados por Luis Senarens, publicados en Estados Unidos a partir de 1883, para elaborar los planos del Albatros. Pero como se ha descrito, el novelista francés conocía los diseños de estas máquinas aéreas con más de veinte años de antelación. Además, el propio Verne enfatiza que: «Lo que decía Robur era lo que antes que él habían dicho todos los partidarios de la aviación (…) ¡A los señores Ponton d’Amécourt, de la Landelle, Nadar (…) le pertenece el honor de haber divulgado estas ideas tan sencillas! Abandonadas y vueltas otra vez a ponerse en práctica, no podían dejar de triunfar algún día.» Asimismo describe que: «El aparato tenía a la vez sistemas que habían sido preconizados por de la Landelle y por Ponton d’Amecóurt, sistemas perfeccionados por el ingeniero Robur. Sin embargo, en la elección y la aplicación de la fuerza motriz, el ingeniero tenía derecho a ser considerado como el inventor.» Definitivamente, estas citas textuales del relato, descartan la posibilidad de plagio al joven escritor de historietas norteamericano.

Características y estructura

    Robur el Conquistador apareció publicada por entregas en el Journal des débats politiques et littéraires, del 29 de junio al 18 de agosto de 1886. Escrita en 1885, la obra retoma el tema de la navegación aérea, que en ese entonces empezaba a cobrar ímpetu, si bien los avances efectivos eran aún escasos, puesto que el viejo sueño del hombre de volar, representado en el mitológico personaje de Ícaro, símbolo temprano de ese anhelo, habíase concretado -luego del intento de muchos otros inventores de épocas pasadas, como Leonardo da Vinci- a fines del siglo XVIII, por los hermanos Montgolfier, quienes elevaron sus primeros globos, al inicio con animales a bordo, y luego, en 1783, con pasajeros humanos, abriendo de esta forma un nuevo camino no solo para los sueños, sino para la ciencia y la tecnología. El libro trata por lo tanto, un tema novedoso para la época; es por ello que Julio Verne fue también aquí, un pionero en plantearse de forma seria el asunto de la navegación aérea.
La novela pone en escena a un nuevo antihéroe verniano, Robur, a la vez paralelo y muy diferente al capitán Nemo. No obstante, las historias de ambos comienzan de la misa forma: con la aparición en diversos puntos del planeta de fenómenos inexplicables. Estos fenómenos son producidos por el Albatros, un nuevo modelo de nave aérea creada por Robur, construida de papel prensado, con 74 hélices suspensivas y 2 propulsoras, que le permiten dominar los aires encualquier dirección, y cuya fuente de energía, al igual que el Nautilus de Nemo, se halla en la electricidad tan admirada por Verne, quien nuevamente mantiene el incógnito del origen que produce dicha fuerza, ya que al inicio Robur advierte a los miembros del Weldon Institute, que “el progreso está en los aparatos volantes”; pero al final, cuando el inventor del Albatros desaparece en medio de una tormenta eléctrica, se lleva consigo el secreto de su invención.

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Ilustraciones de la novela Robur el Conquistador:                     a) Navegación aérea con aparatos más ligeros que el aire como los globos aerostáticos y dirigibles. b) Por recomendación de Hetzel, Verne incluyó un ataque aéreo del Albatros al globo del Weldon Institute, el Go ahead.

La novela describe asimismo la lucha entre los que apuestan por que el hombre volará a través de medios más ligeros que el aire, como los globos aerostáticos y dirigibles -dirigidos por hélices y timones- contra los que ven que el futuro se halla en los aparatos mecánicos más pesados que el aire, impulsados por motores. Sin embargo, el escritor no contempló en esta pugna a aquellos inventores que trataban de desarrollar torpes aparatos a imitación del vuelo de las aves.
Aún faltaban casi dos décadas para que los hermanos Wright lograran volar por primera vez un avión, y Julio Verne llegaría a vivir aquel suceso. Pero en 1886, aún quedaban por realizar muchos experimentos y no estaba claro qué camino seguiría la ingeniería; mas el Albatros no llegó a construirse. El autor no acertó en esta ocasión con el ingenio que acabaría ganando la carrera: el avión. Lo más cercano que ha existido al Albatros son los grandes helicópteros de transporte. La nave de Robur era una especie de Nautilus volador, una plataforma movida por hélices que algunos ilustradores utilizarían en sus fantasías futuristas. El animador japonés Hayao Miyazaki, por ejemplo, ha usado en varias de sus películas, artefactos inspirados en estos diseños, como el caso de la aeronave L’Atlantis de Albator, popular serie animada de los años ochenta, que toma en anagrama -un siglo después- el nombre de la aeronave de Verne. En definitiva, el Albatros original nunca saldría de los tableros de dibujo.
Debido al novedoso debate planteado en la novela, el escritor era consciente que su obra sería criticada por todos los partidarios de los globos: «el libro provocará cierto escándalo» le escribe a su editor Jules Hetzel; mientras que al ilustrador, Léon Bennet, le entrega su propio croquis del corte transversal del Albatros, con el fin de que éste realice los dibujos de la nave aérea sin mostrar demasiadas características: «En lo referido al aspecto general, me parece excelente que sea fantástico y vaporoso. Hará usted bien en no presentarlo más que en esas condiciones para que nadie le pase revista con excesivo detalle».

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a) Diferentes vistas de los planos del Albatros. © Jean Pierre Bouvet. b) Portada de Robur el Conquistador en la colección Classics Illustrated.

De otro lado, el argumento está lleno de tópicos vernianos con protagonistas antagónicos unidos por las circunstancias; además, en el libro, por medio de Robur, Verne nos transmite una inquietud: la del progreso científico y técnico al servicio de la destrucción, del provecho personal y del uso egoísta en contra de los demás hombres. Al editor, que murió meses antes de la publicación de la novela, le parecía bien este recurso y la ciencia usada por Verne, pero quería una intriga de mayor consistencia. El vuelo del Albatros tiene que ser “intranquilizador” le sugirió. Y no fue necesario repetírselo al dócil autor que le responde cuando el libro ya está acabado, luego de incluirle un ataque aéreo: «he trabajado mucho en los cambios de Robur».
Robur el Conquistador no es una obra brillante o novedosa, al menos en lo que se refiere a su estructura y desarrollo. Verne sigue aquí un esquema que había ya probado con éxito en novelas anteriores, pero cuyos elementos eran de sobra conocidos. Las líneas generales son demasiado parecidas a las de Veinte mil leguas de viaje submarino: el misterioso fenómeno que resulta ser una máquina avanzada, el secuestro de los protagonistas, el sombrío capitán de oscuro pasado, el extenso viaje alrededor del mundo… Pero a diferencia de la primera, en Robur no se hallan la misma emoción, drama, personajes cautivadores o grandes momentos que sí nos ofrece el viaje submarino. Por el contrario, se mantienen constantes en el libro, su manía de llenar las páginas con fechas y nombres, o su racismo, representado en Frycollin, el tonto y asustadizo criado negro del presidente del Weldon Institute.

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La gran similitud entre los hechos narrados en la novela Robur el Conquistador y el fenómeno conocido como “Oleada Air-Ship” de los años 1896-97, llevó al investigador español José Antonio Caravaca, a escribir el libro La última profecía de Julio Verne.

Existen además, otras curiosidades relacionadas con esta novela. Por ejemplo, que Verne la integrara en la misma corriente temporal que Los quinientos millones de la Begún, a cuyos acontecimientos hace referencia en las primeras páginas. Además, nos proporciona una cita curiosa: Verne nos menciona a la torre Eiffel como un edificio construido en el pasado. No la llama aún por ese nombre, puesto que esa denominación la recibiría algún tiempo después de finalizada, pero menciona a «la gran torre metálica de 300 metros de altura que había sido construida para la Exposición Universal de 1889.» Como esta novela se publicó en 1886, en el momento de escribirla, Verne conocía únicamente el proyecto y había visto el comienzo de los trabajos, pero no sólo dio la construcción por terminada, sino que asumió que se convertiría en el edificio más representativo de la ciudad.
Anecdóticamente, una década después a la aparición de la novela, en el bienio 1896-97, se reportaron gran cantidad de avistamientos en Estados Unidos, de naves aéreas similares a el Albatros de Robur. Y aunque este fenómeno se dio sobre todo en Norteamérica, hubo también otros avistamientos en diferentes países por la misma época, siendo la historia más popular, la de la aeronave que colisionó contra un molino en el pueblo de Aurora, Texas. Este fenómeno conocido como “Oleada Air-Ship”, es la primera manifestación que guarda semejanza con los actuales “platillos voladores”; un suceso que Verne, como en tantos otros casos, prefiguró con exactitud sorprendente.

Personajes

  1. Robur. 40 años. Ingeniero creador de la máquina voladora Albatros. El autor lo rodea de un halo de misterio acerca de su origen y fortuna.

  2. Uncle Prudent, 45 años. Presidente del Weldon Institute de Filadelfia. Soltero y millonario, poseedor de una gran parte de acciones del Niágara Falls.

  3. Phil Evans, 45 años. Secretario del Weldon Institute. Soltero y director de Walton Watch Company. Compañero de aventuras de Uncle Prudent a bordo del Albatros.

  4. Frycollin. Joven criado negro de Uncle Prudent.

  5. Tom Turner. 45 años, de origen inglés. Contramaestre del Albatros.

  6. Francisco Tapage. Francés de origen Gascón. Cocinero del Albatros.

  7. Truk Milnor, William Forbes, Bat Fyn, Jem Cip. Miembros del Weldon Institute.

  8. Harry W. Tinder. Personaje tomado de la vida real. Aeronauta del Go Ahead.

Portadas de ediciones francesas

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Portadas de ediciones castellanas

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El argumento

La historia comienza en la ciudad de Filadelfia, Estado de Pennsylvania. Allí, los miembros del club aéreo Weldon Institute -lunáticos apasionados defensores de los globos y los dirigibles aerostáticos, cuyo objetivo es encontrar la manera de idear un método para maniobrarlos con eficiencia-, discuten acaloradamente sobre nuevos proyectos para mejorar las condiciones de viaje de sus erráticos globos. El presidente Uncle Prudent, el secretario Phil Evans -rival de Uncle- y los miembros de la organización, tienen la convicción que cuando se invente el motor adecuado, el futuro estará en los sistemas de transporte más ligeros que el aire, y tienen ya en marcha la construcción de una máquina dínamo-eléctrica que les permitirá convertir a su último aerostato en un globo dirigible.
Paralelamente se reportan en los cielos del mundo misteriosas luces y ruidos, y banderas que aparecen clavadas en lugares inaccesibles, provocados según se cree por alguna extraña nave aérea que causa el asombro y desconcierto de los más renombrados Observatorios del planeta, que no son capaces de confirmar o explicar el fenómeno. Estos sucesos son obra de un sombrío personaje que dice llamarse Robur, un genial inventor que se introduce en uno de los debates del club, mientras se discutía acerca de la posibilidad de que su nuevo globo, el Go ahead, llevase un ala direccional localizada en el frente o en la parte trasera.

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a) Robur explica a los miembros del Weldon Institute sus teorías. b) Uncle Prudent y Phil Evans secuestrados a bordo del Albatros.

Una vez infiltrado en el evento, Robur les cuestiona a los sorprendidos miembros que, para que un aparato volador domine los aires, éste debe de ser más pesado que el propio aire. Los osados comentarios del intruso exacerban el ánimo de los asistentes, quienes se consideran ofendidos, al haber sido burlados de forma grosera por un advenedizo que defiende la teoría que el único medio de volar es con máquinas más pesadas que el aire.
Pero Robur desaparece misteriosamente justo antes de que los miembros del instituto se dispusieran a agredirle. En venganza a lo ocurrido, Uncle Prudent, su criado negro Frycollin, y Phil Evans -acérrimos enemigos hasta que se encuentran unidos en su papel de víctimas- son secuestrados y llevados a viajar alrededor del mundo a bordo del Albatros, especie de navío con hélices en sus mástiles en lugar de velas que lo mantienen en el aire.
La aeronave, construida para demostrarles la eficacia, seguridad y potencia de su invento, posee otras dos hélices, una a proa y otra a popa que actúan como propulsores, mientras que la energía eléctrica necesaria para mover a sus motores proviene de unas pilas eléctricas de composición química desconocida. Además es invulnerable, ya que su fuselaje está construido de papel comprimido y tratado para resistir cualquier ataque.

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a) En ese momento el Albatros descendió más todavía, de suerte que pudiera seguir al convoy que marchaba a todo vapor. b) El Albatros cruza el Atlántico a gran velocidad en medio de un curioso fenómeno de luces crepusculares.

Este mecanismo es comandado por Robur, quien lo maneja con ayuda de media docena de silenciosos y anónimos tripulantes. El secuestro de los dos sabios dura tres semanas, y en ese lapso de forzoso viaje recorren los cielos de todo el mundo, desde Norteamérica hasta Asia, desde Europa hasta África, llegando incluso al Polo Sur. Los cautivos admiten que sus nociones de “lo más ligero que el aire” estaban erradas, pero no dejan de manifestar su ira en contra de Robur por el rapto al que han sido sometidos. El presidente y el secretario, hartos de su cautividad y frustrados por ver sus teorías superadas, le exigen al capitán de la aeronave que les ponga en libertad. Ante la negativa de éste, urden un plan para destruir el Albatros, aquel aparato maravilloso y monstruoso a la vez.
Finalmente, los “globistas” logran huir y eliminar el aparato en un descuido de Robur y de su tripulación, mientras hacían las reparaciones de la aeronave en una remota isla. Más tarde son rescatados y luego emprenden el camino de regreso a Filadelfia, en donde se les esperaba con impaciencia. Para sorpresa de todos, los ocasionales aventureros restaron importancia a su ausencia pública y no brindaron explicación alguna, sólo se limitaron a seguir con el proyecto de vuelo del Go ahead.

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a) La tripulación del Albatros trabaja arduamente en las reparaciones de la aeronave. b) El gigantesco globo Go ahead del Weldon Institute se eleva majestuosamente.

Meses después, la gran velocidad y maniobrabilidad del nuevo globo, maravillan a toda la multitud reunida durante una prueba aérea, aunque siguen siendo triviales en comparación a las cualidades de la nave de Robur. De repente, un nuevo Albatros aparece para sorpresa de los espectadores, quienes contemplan un formidable ataque aéreo de la aeronave en contra del gigantesco globo del Weldon Institute. Sin embargo, Robur le salva la vida a sus antiguos invitados devolviéndolos ilesos a tierra; demostrando con esto que no les guarda rencor.
Habiendo probado públicamente su dominio de los aires, Robur finaliza con un discurso en el que manifiesta que las naciones aún no están preparadas para conocer su secreto. La nave se pierde en el cielo y no se sabe más de ella. Pero ha de llegar el día de la locomoción en máquinas más pesadas que el aire. Y esta conclusión no es de Robur, sino del propio Verne: «El porvenir de la locomoción aérea le pertenece a la aeronave, no al aerostato. ¡Serán los Albatros los que acaben por conquistar los aires de forma definitiva!»

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Itinerario del viaje alrededor del mundo hecho por el Albatros de Robur el Conquistador. © Garmt de Vries’ Jules Verne CollectionBibliografía

Bibliografía

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(Lima, Perú, 1977). Vice-presidente de la Sociedad Hispánica Jules Verne. Ingeniero Industrial. Docente pre-universitario de Matemática. Desde 2004 es propietario y administrador del sitio web "Julio Verne, el más desconocido de los hombres". Es uno de los vernianos más activos en Latinoamérica. Ha escrito artículos sobre el autor que ha publicado en su sitio. También ha traducido al castellano varios textos inéditos del novelista francés.

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