La estrella del Sur

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La novela de los diamantes

    El 25 de enero de 1905, fue hallado el diamante más grande del mundo, el Cullinan, en la mina Premier, situada en Transvaal, África del Sur. Su nombre es en homenaje a Thomas Cullinan, presidente de la compañía minera de diamantes en donde se encontró.
Este enorme brillante, que en bruto alcanzó los «3.106 quilates», fue entregado como obsequio al Rey Eduardo VII, quien ordenó tallarlo en 1906, obteniéndose un total de 150 piedras. La más grande de las joyas terminadas, el Cullinan I, con forma de gota, de 530,2 quilates, fue bautizada como «La estrella de África», y se encuentra incrustada en el Cetro de la Realeza Británica, mientras que el Cullinan II, el otro gran diamante procedente del original, es el principal atractivo de la Corona Imperial, la cual se exhibe hasta hoy en el Museo de la Torre de Londres.

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    La historia verídica de este famoso brillante, nos llama a la reflexión acerca de la industria de las piedras preciosas, tema denunciado por Verne en su novela La estrella del Sur. En ella, el escritor vaticina con veinte años de anticipación, el hallazgo del Cullinan en una de las minas del país de los diamantes, África del Sur, e incluso profetiza el nombre de «estrella» que recibiría la gema posteriormente.
No obstante, la trama de la novela no es de la invención de Julio Verne, sino del antiguo comunero Pascal Grousset conocido bajo el seudónimo de André Laurie, quien exiliado en Londres y sin recursos, había vendido al editor Hetzel algunos manuscritos, aceptando por contrato ser despojado de la paternidad literaria de esas obras como producto de una operación editorial. Hetzel confió en Julio Verne para que éste los modificara en una nueva versión y los publique bajo su nombre.
La investigadora Simone Vierne, en su trabajo L’authenticité de quelques oeuvres de Jules Verne en Annales de Bretgane, 1966, basándose en el estudio del legajo Hetzel depositado en la Bibliothèque Nationale, estableció que el escritor bretón modificó el manuscrito La herencia de Langevol, para convertirlo en Los quinientos millones de la Begún, y que recompuso en las mismas condiciones El diamante azul, transformándolo en La estrella del Sur.
Esta novela trata sobre la alquimia y la búsqueda de cómo convertir el carbón en diamante. En ella se describe en boca de Cyprien Méré, los intentos de algunos científicos que buscaron sintetizar diamantes en el siglo XIX, hasta que el propio Cyprien, luego de denodados esfuerzos inspirados en el amor por Alice Watkins, cree conseguir la proeza para asombro de la ciencia y descontento de los explotadores de la industria de las piedras preciosas.

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Tracy Hall, primer científico conocido en convertir el carbono en diamante. Su hazaña fue vaticinada por Julio Verne en su novela La estrella del Sur

    Sin embargo, fueron los suecos históricamente, los primeros en obtener un diamante industrial en 1953, pero guardaron su éxito en secreto, y en 1954, la empresa General Electric logró hacer lo mismo, sólo que realizó la proeza en medio de una gran campaña de publicidad, hecho que convirtió en héroe científico al creador del método norteamericano, Tracy Hall. Desde entonces, mucho ha cambiado la industria del diamante sintético. Ahora, la mayor parte de la producción se dedica tradicionalmente a la fabricación de diamantes industriales no válidos para la joyería, pero que mantienen su excepcional dureza, con lo que han encontrado múltiples usos en todo tipo de aplicaciones técnicas.

La guerra de los bóers

    La Estrella del Sur muestra también a Julio Verne, en su faceta de crítico de la política colonialista británica, describiendo la resistencia de los bóers contra los establecimientos ingleses. En la obra, el viejo tallador de piedras Jacobus Vandergaart evoca el patriotismo bóer y relata al joven Cyprien Méré el Gran Trek de 1837: «Siempre nos íbamos más lejos, y siempre Gran Bretaña llegaba hasta nosotros con su mano rapaz (…) Por fin nos fue posible hacer reconocer nuestra independencia en el Estado libre de Orange»… «Pero si el mundo supiera todas las injusticias que estos ingleses, tan orgullosos de sus guineas y de su poderío naval, han sembrado en el Globo, no quedarían en la lengua humana ultrajes suficientes para arrojárselos en la cara.»

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Columnas de valientes soldados bóers (agricultores holandeses) que se enfrentaron en el siglo XIX a las temibles tropas británicas de colonización en África del Sur

    Julio Verne se refiere a la guerra de los bóers, una de las primeras confrontaciones que permitieron desencadenar la agresión de los imperialismos. Los orígenes de esta guerra se encuentran en 1805, cuando los ingleses ocuparon la ciudad de El Cabo, en manos de colonos de origen holandés conocidos como los bóers. Diez años después de la ocupación británica, en 1815, el congreso de Viena asignó al Reino Unido la colonia de El Cabo, de forma definitiva.
La llegada de colonos ingleses obligó a la marcha de los bóers al interior del continente (Trek o emigración), cruzando los ríos Vaal y Orange. Fueron más de 10.000 familias las que efectuaron el Gran Trek en 1837. Como consecuencia de ello, entre 1852 y 1854, los trekkers crearon las Repúblicas de Transvaal y de Orange. No obstante, el expansionismo inglés siguió avanzando y replegando a los antiguos ocupantes en sendos enfrentamientos entre los años 1880 y 1881.
Todos estos acontecimientos históricos son descritos por Julio Verne en boca del tallador holandés Vandergaart, un antiguo bóer de la zona en donde se produce la acción de la novela, para quien, en su concepto, «los ingleses son los más abominables expoliadores que han existido jamás sobre la Tierra.» Lo cierto es que la política racial de los bóers, su discriminación contra los extranjeros, y sobre todo, el descubrimiento de yacimientos de oro en Transvaal, fueron motivos suficientes para que los británicos miraran cada vez con mayor recelo a sus vecinos del norte. Aquellas diferencias, más evidentes con el pasar del tiempo, desembocaron finalmente en la segunda guerra anglo-bóer ocurrida entre 1889 y 1902, que culminó con la incorporación de las dos Repúblicas bóer a la Corona Británica.

Características y estructura de la obra

    La estrella del Sur fue publicada por entregas sucesivas en Magasin d’Education et de Récréation del 1 de enero al 15 de diciembre de 1884. El 6 de noviembre apareció en formato de libro, y el 13 de ese mismo mes, la edición ilustrada por Léon Benett. Escrita en 1883, la obra desarrolla, en medio del país de los diamantes, una historia de amor y de viajes, con el trasfondo de un intento de fabricar a través de procedimientos químicos y físicos, una joya de excepcional dimensión y pureza.
Asimismo, esta novela sirve de tribuna al autor para hacer una crítica a la explotación y el maltrato al que son sometidos los esclavos negros en la industria de la obtención de brillantes en África del Sur. En la obra, Julio Verne incide en que la avaricia corrompe al hombre, al punto que le quita toda humanidad al agricultor John Watkins, propietario de terrenos diamantíferos, cuya codicia pasa por encima de la felicidad de su hija Alice; esa codicia, sin embargo, causa su propia muerte cuando su diamante gigante, La estrella del Sur, se desintegra súbitamente:
«Si John Watkins hubiera estado menos aferrado al lucro, si no hubiese dado una importancia exagerada y después criminal a esos cristalitos de carbono que llamamos diamantes, el descubrimiento y la desaparición de La estrella del Sur lo habrían dejado frío. Su salud física y moral no habrían estado a merced de un accidente. Pero él había puesto todo su corazón en los diamantes, y por los diamantes debía morir.»
Es decir que el valor del diamante, de las piedras preciosas, es convencional, y Verne ilustra nuevamente esta idea, evocando la gruta en donde, en la misma novela, el rey cafre Tonaia encierra a sus prisioneros y entierra sus muertos:
«Eran ciertamente diamantes, rubíes, zafiros, los que encerraba aquella gruta, y en masas tan prodigiosas que su valor, al precio que los hombres dan a esas sustancias minerales, debía escapar a todo cálculo. (…) Allí había escondidos bajo tierra, ignorados e improductivos, ¡trillones y cuatrillones de billones de valor! (…) El rey negro se creía simplemente el amo y guardián de una gruta particularmente curiosa, de la que un oráculo o alguna superstición tradicional impedía revelar el secreto.» De estas citas se confirma que, en percepción de Verne, el oro, la plata, las pedrerías, no tienen por consiguiente más que un valor artificial, ilusorio y fortuito. Un punto de vista recurrente en su narrativa, que en esta obra queda de manifiesto en mayor grado.

Personajes

  1. Cyprien Méré, 26 años. Ingeniero de minas enviado a África del Sur en una misión científica por cuenta de la Academia de Ciencias y el Gobierno francés. Entre sus teorías destaca la sintetización del diamante.

  2. John Watkins, viejo agricultor y pastor de Griqualand, quien sufría la enfermedad de la gota. Era propietario de parte de los terrenos diamantíferos de la región.

  3. Alice, 20 años. Hija de John Watkins y prometida de Méré, a pesar que su padre se opone a la relación. Tenía afición por la química y la cría de avestruces.

  4. Jacobus Vandergaart, antiguo bóer de Griqualand. Experto tallador de diamantes, quien en un acto de injusticia, había sido desposeído por John Watkins de todas sus tierras, que ahora eran explotadas en la industria de las piedras preciosas.

  5. Matakit y Bardik, negros cafres al servicio de Cyprien Méré.

  6. Li, chino proveniente de Cantón. Se había establecido en Griqualand abriendo un negocio de lavandería. Sus habilidades lo convertirán en ayudante de Cyprien.

  7. Annibal Pantalacci (italiano), Herr Friedel (alemán) y James Hilton (escocés). Son los tres mineros rivales de Cyprien en ganar la mano de Alice Watkins. Todos irán juntos por las llanuras de Transvaal, en busca del prófugo Matakit.

  8. Thomas Steel, minero de Lancashire, que dejaba la hulla para probar fortuna en Griqualand. Será socio de Cyprien, alquilando ambos un claim de John Watkins.

  9. Lopepe y Tonaia, jefes guerreros de las tribus que habitan en Transvaal.

  10. Pharamond Barthés, antiguo compañero de escuela de Cyprien, quien viaja por tercera vez a África del Sur en calidad de cazador. Por sus relaciones comerciales con el gran jefe Tonaia, podía cazar en el país de los basutos.

  11. Nathan, Mathys Pretorious, Ward…otros mineros de participación secundaria.

Portadas de ediciones francesas

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Portadas de ediciones castellanas

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El argumento

    En África del Sur, Cyprien Méré, un joven ingeniero de minas francés, desea casarse con Alice Watkins. Su amor es correspondido por ella, pero él no es más que un simple químico, y el padre de Alice, John Watkins, es el propietario de una de las más ricas minas de diamantes en Griqualand, quien tiene entre sus planes que su hija se quede en el país y se case con uno de los mineros más acaudalados de la región.
Buscando complacer los deseos del avaro padre de Alice, y situarse en una posición favorable de ganar la mano de la dama, Cyprien se une a Thomas Steel, un minero inglés que había viajado a la zona a probar suerte en la explotación de piedras preciosas; y ambos alquilan a John Watkins uno de los claims de sus tierras para intentar encontrar fortuna en las minas. Pero Cyprien Méré no tiene cualidades para ser minero, y el trabajo no le da resultados, es por ello que Alice lo convence para que vuelva a la química y retome su teoría de la sintetización del diamante.
Alentado por la idea de Alice, Cyprien decide hacer uso de sus habilidades químicas para realizar el experimento que le permita crear el diamante más grande del mundo. El éxito parece estar de su lado cuando logra fabricar para sorpresa de todos, una gema de una dimensión prodigiosa y de un valor incalculable, a la cual bautiza como La estrella del Sur. El brillante es dejado en manos de Jacobus Vandergaart, un viejo bóer de la zona y experto tallador, a quien Cyprien encomienda la delicada labor. Más tarde, el diamante es robado en un banquete organizado por John Watkins, y éste promete la mano de su hija a aquél que capture al ladrón y recobre la joya.
El sospechoso del robo es Matakit, un negro cafre al servicio de Cyprien. El ingeniero está convencido de la inocencia de su joven y hábil ayudante, pero su desaparición hace que todos lo sindiquen como culpable. Es entonces que Méré y otros mineros aspirantes a la mano de Alice parten juntos detrás de Matakit, internándose en las peligrosas tierras de Transvaal, poblada por animales salvajes, tribus hostiles y colonizada en aquella época por los bóers, los antiguos ciudadanos holandeses de El Cabo que en veinte años crearon una población agrícola de más de cien mil blancos. La expedición la conforman Cyprien, quien va en compañía de Li, un chino ayudante suyo, y de Bardik, otro negro cafre a su servicio; el alemán Herr Friedel; el napolitano Annibal Pantalacci; y el escocés James Hilton, los cuales aunaron esfuerzos para sobrevivir en aquellos parajes.

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a) Los duros trabajos de explotación en la industria de las piedras preciosas en las minas de diamantes en Griqualand, África del Sur b) Cyprien Méré y Jacobus Vandergaart contemplan con admiración, la belleza y resplandor de La estrella del Sur

    Conforme atraviesan Transvaal de Sur a Norte, descubren que Matakit huía montado en un avestruz, un ave más ligera y rápida que los caballos que usan sus perseguidores. Pero las penas y fatigas de la expedición empiezan a cobrar víctimas mortales, pues Herr Friedel muere un día a consecuencia de comerse un pez capturado en las aguas del río Limpopo. El alemán no quiso tomar en cuenta la advertencia de que esas aguas, luego de la puesta del Sol, producen terribles fiebres imposibles de curar.
Días después, un grupo de guerreros negros liderados por Lopepe les impidió el paso, y tras negociar con los extranjeros, los invitó a visitar su kraal, quedándose en la custodia del campamento Li y Bardik. Allí se enteraron que un viajero que respondía por completo a las señas de Matakit, había pasado por el kraal cinco días antes. Pero al volver, otro grupo de guerreros negros de una tribu diferente, comandados por el gran jefe Tonaia, habían incursionado en el campamento para saber cuál eran sus intenciones al internarse en sus territorios. Este hecho ahuyentó al negro cafre Bardik del campamento.
Conforme avanza la expedición, otro sus integrantes muere; esta vez le tocó el turno al escocés James Hilton, quien luego de cazar un elefante, sufrió el terrible golpe de la trompa del animal en su columna vertebral. Sólo quedaban ahora Cyprien y su rival Pantalacci, quien lo traiciona llevándose los caballos de la expedición, para impedirle así, alcanzar a Matakit. Ante el problema de no poder seguir el camino, Li propone a Cyprien capturar dos jirafas y acondicionarlas como monturas. ¡No cabía duda que el chino tenía una destreza maravillosa!
Los dos jinetes, gracias a los rápidos animales, pudieron divisar a Pantalacci, quien había caído en una trampa para pájaros. El napolitano, envuelto en una gran red junto a otros volátiles, tras luchar por liberarse, pudo arrancar una parte de la malla. En aquel instante, los pájaros viéndose libres volaron sacudidos por una tormenta, arrastrando al perverso napolitano por los aires que seguía sujetado de la red. Pero pronto sus manos se soltaron, golpeándose contra el suelo. Cuando Cyprien acudió a socorrerlo, ya estaba muerto. Ahora sólo él quedaba de los cuatro osados rivales que se lanzaron a través de las llanuras de Transvaal.
Con las provisiones prácticamente agotadas, Li fue en busca de algún pueblo donde pudieran auxiliarlos, dejando a Méré solo en pleno desierto, expuesto a las temperaturas ardientes del clima africano. Encontrándose en estado de fiebre y delirio, el ingeniero es socorrido por Pharamond Barthés, un cazador francés amigo suyo que se había internado en el país de los basutos dominado por el gran jefe Tonaia, con quien sostenía relaciones comerciales.
El cazador le confirma que en los dominios de Tonaia fue capturado un joven cafre, al que mantenían atado de pies y manos. Inmediatamente partieron a visitar al jefe basuto, presagiando que se trataba de Matakit a quien tenían cautivo. Éste recibió al cazador y confirmó la presencia del prisionero en una caverna sagrada a la cual no podían acceder. Finalmente Tonaia accede llevarlos ante la insistencia de los blancos, con la condición de vendarles los ojos durante el camino, pues ningún extranjero había sido admitido antes en aquella caverna misteriosa, que guardaba en su interior la más variada y rica gama de piedras preciosas formadas naturalmente. Eran diamantes, rubíes, zafiros, pepitas de oro, cristales deslumbrantes y un sinfín de gemas las que estaban instaladas allí ante los ojos de los estupefactos franceses.
Llegados al fondo de la gruta, un prisionero estaba encerrado en una caja de madera. Allí pudo por fin Cyprien encarar al joven cafre y descubrir la verdad. Matakit le confiesa que era inocente y que había huido por temor a ser castigado por la ley de Griqualand, que ordena colgar a los cafres antes de interrogarlos. Los franceses negocian la libertad de Matakit, y deciden volver para aclarar su situación; pero ya no cabía hacerse ilusiones, La estrella del Sur se había perdido irremediablemente, y Cyprien ya no podrá obtener la mano de Alice, a menos que tenga éxito en un segundo experimento.

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a) John Watkins y los mineros de Griqualand comprueban angustiados que La estrella del Sur ha desaparecido b) Cyprien Méré y el chino Li persiguen a Matakit, el principal sospechoso del robo del fabuloso diamante, a través de las llanuras de Transvaal

    La segunda tentativa de Cyprien para fabricar un nuevo diamante artificial, desata la furia de los propietarios de los claims de la región, quienes eran conscientes que de tener éxito el francés, el comercio de los diamantes naturales y de otras piedras se vería destruido. Los angustiados y excitados mineros planean entonces la más pérfida maquinación: asesinar en secreto al joven antes que arruine sus negocios. Pero en el momento que los encapuchados van a liquidar a Cyprien, aparece Matakit, quien al fin explica la verdadera historia de La estrella del Sur para evitar la muerte de su amo.
El negro cafre confiesa, para tranquilidad de los mineros, que el supuesto diamante creado por Cyprien Méré era una joya real, hallada por él cuando trabajaba en el claim del francés. Matakit quiso hacerle creer, colocando el brillante en el horno del laboratorio que había instalado, que el experimento en que trabajaba enardecidamente, había tenido éxito. Aclarados los hechos, los mineros abandonaron al avergonzado Cyprien sin dejar rastro. Sin embargo, al saberse que La estrella del Sur era un verdadero diamante, las sospechas del misterioso robo volvieron a recaer sobre Matakit, y el pobre negro, a pesar de los esfuerzos de su amo, fue detenido, juzgado y condenado a la horca.
Pero pronto se descubrió dónde estaba la joya, antes que se ajusticie al negro. Ésta había sido engullida por Dada, la más traviesa de las avestruces criadas por Alice, quien tenía la costumbre de tragarse los objetos que le llamaban la atención. El ave acababa de comerse el decreto que autorizaba explotar los terrenos diamantíferos de John Watkins, unas parcelas que tiempo atrás habían pertenecido al viejo tallador Jacobus Vandergaart.
Ante la amenaza de perder tan preciado documento, el avestruz fue sometido a una cirugía para extraerle el pergamino. La operación realizada cuidadosamente por Cyprien, quien había seguido antiguamente un curso de zoología, produjo más sorpresas de lo que se esperaba. Dada tenía guardado en su buche una gran variedad de objetos, entre los que destacaban el documento de mister Watkins y La estrella del Sur, que había cambiado de color; del negro que era antes, la joya tenía ahora un color rosa que aumentaba, por así decirlo, su limpidez y resplandor.
Al recobrar el diamante, el padre de Alice organizó un nuevo festín para celebrar la recuperación de su tesoro, el cual estaba esta vez fuertemente custodiado. De pronto, los invitados y el anfitrión reciben una visita inesperada en medio del banquete. La delgada y larga figura de Jacobus Vandergaart apareció desafiante ante Jonh Watkins, reclamando que las tierras en donde fue hallada La estrella del Sur, le pertenecen, y que por tanto, es el único dueño de la joya.
Su demanda se basaba en la nueva declaración catastral del gobernador de la región, que indicaba que las antiguas cartas de orientación geográfica de las áreas diamantíferas de Griqualand eran erróneas, a causa de un yerro importante realizado por los ingenieros ingleses que la habían calculado. Esta falla, descubierta anteriormente por Méré en una de sus investigaciones; ahora corregida, le devolvía al viejo tallador todas las tierras que hacía siete años venía explotando Watkins, y toda la riqueza que de ellas había obtenido.
El arruinado padre de Alice enfermó ante la desgracia, pero el bóer no tenía en mente rematar a su antiguo enemigo. Gracias a la estimación que sentía por el joven francés, le propuso para su asombro, devolver la joya como dote de bodas, si aceptaba la unión de Cyprien y Alice, quienes serían sus herederos. Más cuando la calma parecía haber vuelto al cuerpo del granjero, otro acontecimiento vino a empeorar su resquebrajada salud.
Habiéndose reconciliado los otrora enemigos, y en el momento en que todos estaban reunidos en casa de Watkins celebrando los recientes hechos, se escuchó de repente una fuerte detonación. Para calamidad del anfitrión, ¡La estrella del Sur había estallado!, esto a causa de una enfermedad molecular de los diamantes en Griqualand, aún no explicada, que hace que estas piedras preciosas estallen a veces como petardos, convirtiéndose tan solo en polvillo, bueno a lo más, para usos industriales.

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a) Cyprien y Pharamond Barthés rescatan a Matakit de la gruta en donde lo tenía cautivo el gran jefe Tonaia b) John Watkins y su hija intentan detener a Dada, el avestruz que acababa de comerse uno de los títulos de propiedad del viejo y avaro agricultor

    Ordinariamente los brillantes que presentan esta malformación estallan en pocos días, pero los tres meses que había durado la joya, era gracias a la capa protectora de grasa con que estuvo envuelta en el buche del avestruz. La pérdida de su fortuna, seguida de la pérdida de su diamante, agravó la salud de Watkins, quien murió a los pocos días. Esa fue la sentencia a su avaricia: la joya había llevado la desgracia a su poseedor.
Pocas semanas después, Cyprien pudo casarse finalmente con Alice, y su claim, que había adquirido un alto valor por haberse hallado en él La estrella del Sur, fue vendido, y con las ganancias de la venta viajaron a Francia como lo habían pensado. Y aunque en el país de los diamantes se siguió con la explotadora industria de las piedras preciosas, lo cierto es que ningún minero volvió a tener la buena o la mala fortuna de encontrar una nueva gema tan prodigiosa como La estrella del Sur.

Las películas

    En 1969, la empresa Columbia Pictures, lleva a la pantalla grande The Southern Star o La estrella del Sur, cinta basada en la trama de la novela homónima del escritor francés Julio Verne. Este filme inglés, dirigido por Sydney Hayers, tiene como protagonistas a los actores George Segal (Dan Rochland), Ursula Andress (Erica Kramer) y a Orson Welles (Plankett) en los roles estelares.

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     Afiche de La estrella del Sur. (1969)

    La acción se sitúa en una colonia francesa de África del Sur. Durante una inspección geológica, en los dominios de Kramer, un tipo que ha creado a su alrededor un importante imperio, Dan descubre un inmenso diamante conocido como La estrella del Sur. En una fiesta organizada por Kramer, desaparece la fabulosa joya, y todas las sospechas recaen sobre Matakit, ayudante de Dan. El geólogo americano y Erica, hija de Kramer, tratarán de encontrar el diamante para así demostrar la inocencia de Matakit, pero no será fácil la tarea que se proponen, pues tendrán que sortear numerosos peligros en medio de los parajes más exóticos de África del Sur.

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          L’étoile du Sud. (2001). Película francesa animada

    Además de este rodaje, otra versión de la novela, en versión animada, fue realizada en 2001 por Armando Ferreira. Fiel al argumento original del libro, este filme francés garantiza a los seguidores de Verne, y a los amantes del cine, una buena adaptación que ilustra las extraordinarias aventuras de los personajes de la novela, en toda la dimensión que sólo la fértil imaginación del escritor puede brindarnos.

Bibliografía

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(Lima, Perú, 1977). Vice-presidente de la Sociedad Hispánica Jules Verne. Ingeniero Industrial. Docente pre-universitario de Matemática. Desde 2004 es propietario y administrador del sitio web "Julio Verne, el más desconocido de los hombres". Es uno de los vernianos más activos en Latinoamérica. Ha escrito artículos sobre el autor que ha publicado en su sitio. También ha traducido al castellano varios textos inéditos del novelista francés.

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