Karel Zeman, el maestro de la animación

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Karel Zeman (Oströmer, 1910 – Praga, 1989), fue un cineasta y director de películas de animación. Estudió en Francia, y trabajó en Marsella en un estudio de publicidad, un sector que por aquel entonces necesitaba de todos los aportes posibles. Los materiales que aplicó en sus trabajos fueron diversos: lata, madera, hasta destacar con la animación en vidrio.

                   Karel Zeman trabajando en sus últimos años                                               con algunos elementos de animación

    Al regresar a Checoslovaquia, su tierra natal, Zeman continuó trabajando en el mundo de la publicidad para las compañías Bata y Tatra. El cineasta Elmar Klos, interesado en su obra, le ofreció un trabajo en sus estudios de animación de la ciudad de Zlín, que Zeman aceptó en 1943. Su primera obra, Sueño de Navidad (1946), fue premiada como la mejor película de animación en el Festival de Cannes, lo que le proporcionó un gran prestigio.
Zeman creó un mundo de fantasía en donde la imaginación jugó un rol importante en las historias, en las que mezcló personajes reales y pintados, y unos espacios que se sostenían sobre todo tipo de referencias visuales. Su popularidad en el público infantil creció cuando realizó una serie de cortometrajes humorísticos, cuyo protagonista era el “Señor Prokouk”. Este personaje aparecía en las películas haciendo las veces de oficinista, cineasta, inventor, bombero, etc.

     El señor Prokouk fue la marioneta protagonista              de la primera serie de cortometrajes exitosos                    creados por el cineasta Karel Zeman

    En 1955 combinó actores reales, animación y efectos especiales en la película Un viaje a la prehistoria, que cuenta el viaje en el tiempo de un grupo de estudiantes, permitiendo a Zeman animar varios muñecos de dinosaurios. La película tuvo gran éxito. Tras esta cinta, el director checo llevó a cabo uno de sus viejos sueños: adaptar cinematográficamente alguna novela de Julio Verne. La obra del autor francés había sido llevada con óptimos resultados a la pantalla grande por Georges Méliès en películas como Viaje a la Luna (1902). Para Zeman la sofisticada técnica que Méliès procuró a estos filmes, se convirtió en un elemento estético referencial a la hora de trasladar en imágenes el universo verniano.
Cuando Zeman acometió el proyecto de adaptar en un filme varias historias de Verne, lo hizo sobre la base de dos referentes claros: por un lado las imágenes de los ilustradores de las novelas del autor en papel, y por otro el precedente de Méliès. Así, en 1958, estrena una de sus obras más destacadas: Una invención diabólica, basada en una obra de Julio Verne. Más tarde volverá a adaptar al escritor en El dirigible robado (1967) y En el cometa (1970).

“El fabuloso mundo de Jules Verne” fue el título emblemático que Karel Zeman dio a su filme “Una invención diabólica”. En esta cinta, el cineasta desarrolla las  descripciones de algunas novelas de Verne, pero se inspira para su argumento                       en la trama de una de ellas: “Ante la bandera”

    Karel Zeman es considerado como uno de los genios de la animación mundial. Y aunque sus películas están dirigidas principalmente al público infantil, posee un sofisticado ingenio y estilo visual que fascina también a los adultos. Fue un pionero en el campo de la animación gracias a sus aportes técnicos y su capacidad para expresar emociones e ideas a través de una compacta obra. Gracias a su aporte al lenguaje fílmico, este director checo, más que un artista socialista al servicio de un ideario, debe ser analizado como un visionario creador de universos, pues sus películas procuran que ese parnaso de marionetas, inventos vernianos y personajes fabulosos pervivan para siempre.

Una invención diabólica

 El maravilloso mundo de Verne cobra vida en Vynález Zkázy (Una invención diabólica. 1958), filme que baraja conceptos e ideas aparecidos en diversas novelas del autor francés, pero que sigue la misma línea argumental de Ante la bandera, novela publicada en 1896 e ilustrada por Léon Benett, un dibujante amigo de Julio Verne que en varias ocasiones creaba sus dibujos bajo la supervisión de él mismo.

Cartel del filme Una invención diabólica (1958)

    Cuando Zeman se propuso trasladar al cine el universo del escritor, venía influenciado por la fuerte tradición marionetista de Checoslovaquia y por su amor incondicional a la obra de Georges Méliès. Así, mediante el trucaje, la sobreimpresión y el collage, y con un sentido plenamente lúdico y artesanal, Zeman otorgó movimiento a aquellos grabados creando una sugestiva era del vapor repleta de imposibles prodigios mecánicos. Submarinos y diversos globos aerostáticos son comunes observarlos en la película. Por ello, esta cinta es, sin duda alguna, visualmente portentosa.
El director utilizó la técnica del esgrafiado en todos los elementos del filme (decorados, trajes, ambientación, etc…) logrando un acabado en pantalla muy similar al de una plancha de acero grabado. El filme combina a actores reales con marionetas y animación, así como decorados planos con perspectiva distorsionada. Los personajes son dispuestos en el plano como marionetas para no romper la homogeneidad del conjunto. Esa síntesis, plasmada en blanco y negro, procura una mixtura homogénea entre todos los elementos, cuyo resultado es realmente impactante.

       Los efectos de animación de las películas de Zeman se                caracterizan por la combinación de actores reales con               dibujos, marionetas, además de otros efectos especiales

La historia gira en torno a Thomas Roch, un inventor francés creador de un devastador explosivo. Roch es secuestrado por un genio del mal, el conde Artigas. Tras un largo viaje en barco y submarino, es llevado a una base secreta situada en una isla volcánica perdida en medio del océano. Allí, con engaños, logra convencer al profesor de que trabaje para él, con el fin de crear una poderosa arma con la que ansía gobernar el mundo.
Pero Simon Hart, su asistente, quien también es retenido en la isla, hará todo lo posible para desbaratar los maléficos planes del conde. Con la valiosa ayuda de una joven náufraga de nombre Jana, Simon Hart consigue enviar un mensaje de advertencia al mundo dentro de una botella lanzada al mar. Pero el conde ha culminado la creación de un enorme cañón, el cual ha sido potenciado por el invento del profesor. ¿Podrán detenerlo?

  Escena del filme Una invención diabólica. En ella se aprecia al      profesor Thomas Roch secuestrado en el submarino del                                       perverso conde Artigas

    La película está narrada en pasado, a través de las páginas del diario de Simon Hart, que se observa abierto al principio del filme en un escritorio junto a algunos libros de Julio Verne. Como cualquier obra de ciencia ficción que se precie, esta epopeya victoriana no se salva de la alegoría social. La película es toda una metáfora sobre la utilización de la energía atómica y sobre cómo el hombre utiliza la ciencia para fines destructivos. La trama nos advierte de los peligros de la tecnología, y la invención diabólica que da título al filme, está considerada como un anticipo a la bomba atómica.

El dirigible robado

    No es extraño que Karel Zeman volviera a recurrir a Verne para sus futuros proyectos cinematográficos. Para Ukradená vzducholod, (El dirigible robado. 1967), Zeman adaptó la novela Dos años de vacaciones. En ella, cinco chicos llegan hasta una isla desconocida, tras partir en un dirigible desde la famosa Feria Conmemorativa de Praga de 1891.
Luego, toda la ciudad se moviliza para dar con ellos, y en dicha búsqueda se utilizan toda una serie de nuevos inventos como la telegrafía, teléfono, motocicletas y diversas máquinas acordes a la inventiva técnica del realizador.
Después de volar a través de Europa hasta estrellarse en la isla desconocida en medio del océano, los jóvenes vivirán extraordinarias aventuras, al más puro estilo de las historias de Verne, hasta que son rescatados por una expedición organizada por el periodista Ardan.

   Cartel del filme El dirigible robado (1967)

    Las escenas, tomadas de varias exposiciones, están combinadas de tal manera que los actores parecen interactuar en un entorno mágico y trucado, al que sus máscaras y trajes se adaptan sorprendentemente. Las soluciones artísticas del filme se inspiran en la atmósfera reinante en el periodo de mitad del siglo XX y el humorístico punto de vista, muy propio de la época de los revolucionarios milagros de la tecnología.

En el cometa

    Na Komete (En el cometa. 1970), última adaptación de Julio Verne, parte de una idea muy similar, y es que el talento del cineasta checo está al servicio de una historia que cuenta la desaparición de un grupo de personas de África del Norte, que son arrancadas de la Tierra y transportadas a un cometa errante del Sistema Solar. En este caso, para la trama de la película, Zeman se inspira en la novela Héctor Servadac.
Sobre este nuevo planeta en deriva se encuentran reunidos una guarnición francesa de Argelia, los árabes que les hacen frente y el traficante de armas interesado en el combate. El grupo también comprende a una joven chica destinada a un emir, varios comerciantes, servidores, navegantes, así como soldados británicos de Gibraltar. Sin embargo, todos sus conflictos se vuelven secundarios cuando finalmente comprenden que están condenados a vivir juntos en un planeta ajeno en el que quizá no vivan por mucho tiempo; es por ello que Héctor Servadac los guiará a enfrentar el difícil destino que les espera.

   Afiche publicitario de En el cometa (1970)

    En estas dos últimas películas, Zeman se esmera en el retrato de los personajes y en la confrontación de intereses. En el caso de El dirigible robado de un modo más primordial y, con los personajes adultos de En el cometa, buscando un sentido crítico existencial mucho más profundo. Tras este último periplo verniano, que dejó dos buenos filmes aunque algo alejados del virtuosismo acostumbrado, el director dio un postrero giro a su carrera con la idea preclara de volver a sus orígenes.

 Estampilla en honor a Karel Zeman realizado         por el Gobierno de República Checa

    Actualmente, el sello Track Media acaba de poner al alcance del público cuatro filmes en español de este pionero del cine, dentro de su colección de DVD: Maestros de la animación. Los títulos que contiene son: Viaje a la prehistoria (1955), Una invención diabólica (1958), El barón Münchausen (1961) y El dirigible robado (1967). Una muy grata noticia, sobre todo si se tiene en cuenta que, hasta el momento, las únicas ediciones en DVD de la obra del checo disponibles en el mercado eran japonesas.


  • 1958 – Una invención diabólica. (Karel Zeman – Checoslovaquia)
  • 1967 – El dirigible robado. (Karel Zeman – Checoslovaquia)
  • 1970 – En el cometa. (Karel Zeman – Checoslovaquia)
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(Lima, Perú, 1977). Vice-presidente de la Sociedad Hispánica Jules Verne. Ingeniero Industrial. Docente pre-universitario de Matemática. Desde 2004 es propietario y administrador del sitio web "Julio Verne, el más desconocido de los hombres". Es uno de los vernianos más activos en Latinoamérica. Ha escrito artículos sobre el autor que ha publicado en su sitio. También ha traducido al castellano varios textos inéditos del novelista francés.

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