El retiro definitivo en Amiens (1872 – 1905)

El último gran crucero

    En 1884, las relaciones entre Verne y su hijo mejoraron considerablemente, puesto que Michel participará del crucero realizado por el Saint-Michel III entre mayo y junio de ese año, por el Mediterráneo. Este crucero efectuado en compañía de su hermano Paul, y de un hijo de éste, de Robert Godeffroy, Raoul Douval y de el hijo de Hetzel, fue nuevamente un viaje en que el escritor galo tendrá que soportar nuevamente, el precio de su popularidad, debiendo permanecer la mayor parte del viaje recluido en su camarote. Después de ser recibidos con todos los honores en Gibraltar, Verne y sus acompañantes se dirigieron a Orán, donde les esperaban Honorine y Michel, para ir seguidamente a Argelia, Bona y Túnez. La siguiente escala era Malta, pero el mal estado les obligó a refugiarse en el cabo de Bon. Hechos de nuevo a la mar, rumbo a Malta, sufrieron una tempestad tan violenta, que estuvieron a punto de naufragar de verdad.
Se dice que la tempestad en el canal de Gozo fue tal, que Verne y la tripulación se vieron obligados a pedir ayuda, hallándola en un piloto que los dirigió a Valletta para la reparación del Saint Michel III. La embarcación fue anclada, y Verne, junto a su hermano Paul y su sobrino Maurice se dispusieron a buscar un piloto que los lleve a Malta. Para asombro de todos, el escritor y sus compañeros de viaje fueron detenidos por las autoridades, al haber violado el estado de cuarentena en que se hallaba el lugar. Aunque Verne logrará resolver este impase, llegando finalmente a Malta, no se salvó de pasar unas horas en la comisaría de Valletta.
De Malta fueron a Sicilia, donde escalaron el Etna, pero por fuera y no por dentro como los personajes de Viaje al centro de la Tierra. Siguieron recorriendo ciudades italianas. En Nápoles recibe la visita del archiduque de Austria Luis Salvador, con el cual mantendrá una buena amistad por correspondencia. En Milán visita a la Brera para apreciar los dibujos de Leonardo da Vinci, su hermano espiritual.


    Existe así mismo, el mito de la visita de Verne al Papa Leo XIII durante este viaje. Sin embargo, recientemente se ha probado que esta leyenda es falsa. El reconocido investigador italiano Piero Gondolo della Riva, reconstruyó los viajes del escritor a su país, demostrando que no tuvo el tiempo suficiente para charlar con Leo XIII. Además, el mismo Verne no hace ninguna mención a dicha entrevista en su diario de viaje. Esta historia fue inventada quizá por su sobrina Marguerite Allote de la Fuÿe, con la finalidad de presentar a Verne como un buen católico piadoso. Ese mismo año, tomando como base un argumento de Pascal Grousett, publica La estrella del Sur. También aparecen El archipiélago de fuego y el cuento Frritt-Flacc.

    En 1885, con su novela Matías Sandorf, publicada en el periódico Le Temps, Verne retorna al estilo de la novela-folletón. En ella quiere hacer un nuevo Monte-Cristo, por ello dedica el libro a Alejandro Dumas hijo y a la memoria del gran Alejandro Dumas, fallecido en 1870.
Aparece también El náufrago del Cynthia, un relato escrito íntegramente por Pascal Grousset, pero presentado con la firma de los dos: Verne-Grousett. Esta fue una astucia comercial de Hetzel, con fines netamente económicos. Aquel año, cediendo a las peticiones de Honorine, organiza una fiesta de disfraces a la que esta vez ya puede asistir. Ambos, vestidos de cocineros, reciben a sus invitados. Verne está muy apropiado con su disfraz de cocinero, por el gran abdomen que ha comenzado a desarrollar como consecuencia de la terrible voracidad que lo aqueja. Esta voracidad, objeto de bromas familiares, es a causa de la polifagia y polidipsia con que empieza a manifestarse sintomáticamente la diabetes que acabará con él. A estos desórdenes se añade lo que él llamaba «el calambre del escritor», que le paraliza la mano y le hace doloroso el acto de escribir.

El atentado

    Para Julio Verne el año 1886 fue un año de duras pruebas. La primera de ellas, fue la de mantenerse desde el punto de vista financiero, dado los problemas de índole económico que fueron aquejándolo por aquella época, provocados por varios factores, como por ejemplo, la disminución en las ventas de sus novelas, los derroches de Honorine en sus fiestas sociales, la generosidad del escritor por ayudar a mantener a la primera esposa de su hijo Michel, la cual abandonó, y el excesivo gasto que le produce mantener su yate con doce hombres de tripulación. Estos problemas financieros lo obligaron en febrero de aquel año, a vender su embarcación, el Saint-Michel III que quería tanto, por la mitad de su valor real al príncipe Nicolás de Montenegro, que cambió el nombre del barco y le llamó a partir de ese momento «Sybila». En él viajarían numerosas personalidades y príncipes europeos. Vender su yate, significó para Verne, el anticipo de sus funerales. Cercenado su horizonte marítimo, el escritor se replegó a su vida ordenada de burgués y al mundo de imaginación por el que aún navegaría por casi veinte años más.
Pero las pruebas continuarán con más fuerza. Al mes siguiente, el 9 de marzo de 1886, su sobrino favorito Gastón Verne, hijo de su hermano Paul y enfermo mental, entra en el despacho de Julio, pidiéndole dinero para realizar un viaje a Inglaterra. Ante la negativa de su tío, saca sorpresivamente un revólver y le dispara dos tiros en la pierna izquierda. El primer tiro fue a estrellarse contra el saliente de piedra de la puerta, y el segundo, desviado por un manotazo de Verne, fue a alojarse en su pie. No será bien curado, y la bala, alojada en una articulación, no pudo ser extraída. A causa de la diabetes que padecía, la herida tardó meses en cicatrizar. Desde entonces, el escritor se vió obligado a utilizar un bastón, quedándose para siempre levemente cojo, a partir de sus cincuentiocho años. «Heme aquí condenado a una cojera de la que me cosolaré pensando en la señorita de la Valliére, en Tayllerand y en Lord Byron.»


Paul y Gastón Verne

Paul Verne y el pequeño
Gastón, autor años más
tarde del atentado

    Gastón Verne, el hijo predilecto de Paul, pues al parecer, sus otros dos hijos, Marcel y Maurice, le crearon tantos sinsabores como Michel a Julio, acabó su vida internado en un clínica de Luxemburgo. Su acto criminal, había sido producto de un acto de demencia, y esto parece invalidar todas las conjeturas hechas sobre un ataque premeditado de su parte. A la semana siguiente, estando postrado todavía en su lecho, la desgracia le asesta un golpe aún peor, ya que es víctima de otro atentado quizá más doloroso, pues el 17 de marzo, recibe la noticia de la muerte de Hetzel, su editor, consejero, protector, amigo y padre espiritual. Estos dos acontecimientos llenan de melancolía y pesimismo a Verne, es un año para él realmente trágico. Sus novelas a partir de ese momento, incluso desde unos años antes, irán adquiriendo un tono pesimista y escéptico. Reducido a la inmovilidad durante largos meses, Verne se refugia más que nunca en su trabajo, con el que trata de evadirse de la tristeza que lo aqueja. Reflejo de esta ardua labor son las novelas que aparecen ese año Robur el Conquistador y Un billete de lotería.

Último viaje fuera de Francia

    En 1887, aún recuperándose en su estado de ánimo, recibe un nuevo golpe: el 15 de febrero muere su anciana madre Sophie, a la edad de ochentisiete años. Su cojera no le permite acudir al entierro de la bondadosa mujer. Esta situación lo obliga a salir de Amiens, con la intención de liquidar la casa familiar de Chantenay, y todo lo relacionado con los bienes de su madre, cortando así las últimas amarras que lo atan a su infancia.


Verne semi-inválido

Caricatura de Julio Verne
por Henri Delaroziére

    Recuperada la movilidad tras varias recaídas, pues su herida no acababa de cerrarse, puede acudir cojeando penosamente a la Biblioteca de la Sociedad Industrial de Amiens para leer los periódicos. Renuncia regresar a París: «Me sentiría allí aún más desgraciado que aquí». Cuando es solicitado por sus sobrinos para asistir a la botadura en Nantes del velero Jules Verne, les rechaza la invitación: «Tengo ya demasiadas preocupaciones, y muy graves, para poder asociarme en Nantes a las alegrías familiares.» Y: «he recibido golpes de los que no me repondré jamás.» Verne se sabe ya en el ocaso de su vida y los recuerdos le son tan punzantemente dolorosos así como el reúma que le aqueja. En este triste período, durante el cual vivía recluído, escribió un pequeño cuento de hadas: Aventuras de la familia Ratón. Este cuento, escrito como un repaso de la teoría de la evolución de Darwin, no tiene ninguna relación con los Viajes Extraordinarios admirados por todo el mundo. Sin embargo, fue este texto precisamente el que escogió Verne para leer durante su gira por Bélgica y Holanda, los denominados Países Bajos, con el objetivo de promover sus libros en aquel año de 1887.
Es así que Hetzel hijo, que en 1886 había sucedido al padre, se dio cuenta que la venta de Los Viajes Extraordinarios había decrecido considerablemente. Era evidente que Verne debía intentar mejorar esta situación. Dudando de sus capacidades de llevar a feliz término ese viaje, dada la cojera que le aqueja y que le impide desplazarse con facilidad, satisfizo, como siempre, los deseos de su editor. Solamente rehusaba ceder en un punto, a pesar de las objeciones puestas por el joven Hetzel: Aventuras de la familia Ratón debía de ser la única causa del viaje. De esta manera, Verne llevó a cabo su misión sin problemas viajando confortablemente en tren.
El mismo Julio Verne terminó convencido de que la gira fue un gran éxito, dada la gran acogida que recibió por parte de las autoridades de los diferentes sitios en que permaneció, promocionando su obra a través de numerosas conferencias. A pesar de sus problemas sigue escribiendo, ya que su vida está sacrificada a su carrera. Publica entonces las novelas Norte contra Sur, El camino de Francia y el cuento Gil Braltar.

En la arena política

    En los primeros días de 1888, cerca de cumplir los sesenta años, Robert Godeffroy, su amigo de treinta años y consejero municipal de la ciudad Amiens se presenta en su casa, presentándole una lista electoral, en la que aparecía su nombre.[1] Y he aquí que este hombre secreto que rehuye la publicidad, que elude cuidadosamente los proyectores de la curiosidad pública, este hombre que disimula sus ideas y obsesiones en la ficción y que únicamente se siente libre tras un disfraz, es el mismo que un día se presenta abiertamente a la plaza pública, escandalizando a propios y extraños, postulando a un puesto de consejal, quizás como un refugio ante la soledad. Lo más sorprendente de su postulación, es la lista radical socialista de la época a la que se adhiere, liderada por Frédéric Petit, actual alcalde, a pesar que siempre se consideró conservador, pero que era la única con posibilidades de salir elegida. En unas elecciones fuertemente politizadas y con un ambiente muy caldeado, se entiende que se produjera un escándalo, y que la sociedad «bienpensante» de Amiens, comenzando por la misma Honorine, quedara aterrada. El propio Verne explica sus motivos, en una carta a su amigo Charles Maisonneuve:[2] «…mi única intención es la de ser útil a la sociedad y la de conseguir algunas reformas urbanas… Debo añadir que por obligarme mi cojera a una vida más sedentaria, me es útil permanecer en contacto con los asuntos públicos y con mis semejantes.»

 



Verne (el segundo sentado por la derecha) junto a otras personalidades de Amiens.
La fotografía tuvo lugar con motivo de la inauguración del mural de pinturas del
artista Pierre Puvis de Chavannes para el Museo de Picardía el 5 de febrero de 1888

 

    Y aunque Honorine y sus familiares lo tildaron de loco senil, los resultados le fueron más que favorables, pues el 6 de mayo de ese año, día de las elecciones, logra obtener el cargo, aunque éste no lo distraerá de su ardua labor creadora, la cual continuará con la misma sorprendente fecundidad de siempre, entusiasmando a un público cada vez más numeroso y adicto, que aclama la publicación de Dos años de vacaciones, otra novela del género robinsoniano, donde un grupo de niños abandonados en una isla desierta, se organizan para enfrentarse a su desdicha. Allí aparece su hijo Michel, reconocido con el nombre de Gordon, pero lo notable es que el verdadero héroe de dicha novela es un chico de nombre Briant, admirable por sus cualidades de líder y que retrata a un compañero de escuela de Michel, el joven Aristide Briand, con quien el escritor había entablado una gran amistad; éste joven, al llegar a la edad adulta, sería presidente del partido socialista francés, fundador del diario L’Humanité, primer ministro de Francia y ganador del premio Nobel de la Paz en 1926. El interés de Julio Verne por la política se ve reflejado en esta novela y sobre todo en las que publicó el año anterior: Norte contra sur y El camino de Francia, dos libros centrados netamente en temas políticos. Sin embargo el objetivo conseguido de ser consejal, era el de trabajar con énfasis en la administración local, de la que tanto hablaba en novelas como Los quinientos millones de la Begún. Verne rehusaría incluso, tiempo después, a presentar su candidatura al Senado, desoyendo los consejos de muchos admiradores como Dimitros Zanini, un italiano que le ofrecía medio millón de francos para la campaña, y le exhortaba a lanzarse a la carrera política, al igual que Hugo.
En 1889, para seguir con esta corriente política en su obra, Julio Verne publica Familia sin nombre y El secreto de Maston. Este mismo año aparece una sorprendente historia que se salía de toda cronología lógica. Con la aparición de este relato, los especialistas y estudiosos de su literatura se vieron obligados a reformular viejas tesis, revisar los criterios expresados con anterioridad y replantear antiguas interpretaciones en relación con su vida y obra. El relato La jornada de un periodista americano en el 2889, es indiscutiblemente profética, tanto en su contenido como en su tono. Esta historia apareció por primera vez en inglés, en febrero de 1899, en el diario norteamericano The Forum. Luego, fue reimpresa con algunas modificaciones en francés.

 


Circo Municipal de Amiens inaugurado por Verne

Circo Municipal de Amiens inaugurado por Julio Verne en 1889

 

    De acuerdo con la investigación de Piero Gondolo della Riva, quien fue el primero que rastreó toda la laberíntica historia editorial de este cuento, existen importantes diferencias entre la versión original publicada en The Forum con las versiones que más tarde fueron publicadas en francés. Estas diferencias hicieron que el propio Piero Gondollo della Riva comenzara a buscar en los archivos de la Biblioteca Nacional de París alguna información que le proporcionara una explicación a este hecho. Allí, descubrió una carta desconocida hasta ese momento, la cual estaba fechada en 1889. Era una carta de Julio Verne dirigida al hijo de Jules Hetzel, quien había asumido el manejo de la editorial luego de la muerte de su padre.
En un fragmento de la carta Verne escribe: «El artículo del que le hablé durante su visita a Amiens apareció por primera vez en el periódico The Forum de Nueva York, después de algunos acuerdos entre mi hijo y yo; fue completamente escrita por él y esto parece haberlo hecho muy feliz. De manera que, de los 1.000 francos, le he dado 500 a Michel.» La prueba entonces parece irrefutable; fue Michel quien escribió el texto original. Aparentemente, un año después de que la historia fuera publicada, Julio tomó el texto escrito por el hijo, lo mejoró y lo recirculó en algunos periódicos franceses, aún cuando nunca permitió que la historia fuese publicada (al menos mientras vivía) como parte de sus Viajes Extraordinarios.
Ya como consejal y dentro de la administración local, Verne cumple satisfactoriamente con su compromiso como encargado de los espectáculos públicos, reconstruyendo el Teatro Municipal e inaugurando el Circo Municipal de Amiens para más de 4.000 localidades. Verne se preocupará con extraordinario interés de las verbenas y ferias populares, buscando quizá en la alegría de los comediantes, gentes de circo y feriantes, una evasión que ya no puede encontrar navegando por el mar del Norte. De su amor a ese mundo, dejó constancia en Matías Sandorf, y sobre todo en Cesar Cascabel.

Condecorado con la «Legión de Honor»

    En 1890 su vida se mantenía ordenada como la de un funcionario, pasaba las mañanas en la Biblioteca de la Sociedad Industrial de Amiens, preparando su ingente material, del que es prueba la publicación de ese año: Cesar Cascabel, que el mismo Verne califica al final de la misma: «Tal es el relato de este viaje, que puede tenerse como uno de los más sorprendentes de la colección de los Viajes Extraordinarios.

Julio Verne en 1892

Julio Verne en 1892. 64 años

    En 1891, aparece Mistress Branican, una novela inspirada en los recuerdos de su maestra de escuela, la señora Sambain, que solía contarle durante su niñez la historia de su marido, al que esperaba hacía años, ya que había desaparecido luego de haber partido como marinero hacia tierras lejanas y desconocidas. También publica en el diario Le Figaro, el cuento Aventuras de la familia ratón, promocionada años antes por Verne en Países Bajos. En 1892 retornan en cierto modo, las alegrías para el escritor, primero porque es reelegido como consejal, gracias a su gran labor al frente de la administración local, y además porque es condecorado finalmente con la «Legión de Honor», por su aporte a la educación y a la ciencia. Sin embargo, una vez que recibió su condecoración, se trasladó al patio trasero de su mansión y exigió que no lo interrumpiesen mientras trabajaba. Con este retiro, inicia su vida de ostracismo, publicando dos obras: El castillo de los Cárpatos y Claudio Bombarnac.
Aunque sus libros siguen apareciendo sucesivamente, la crítica se muestra indeferente y silenciosa. «Cuando leo todo lo que se escribe sobre cualquier cosa que aparezca, me siento a veces un poco celoso.» «Me aflige ver que en todos los periódicos se habla hasta de libros sin el menor interés, aunque sea unas pocas líneas, y de los que publicamos nostros, nada», le escribe al hijo de Hetzel. Al silencio de la crítica corresponde el desvío del público. Las obras del prolífico novelista, dos volúmenes por año, ya no se venden como antes. «El público no quiere los libros con los que yo contaba, Bombarnac, Cárpatos. ¡Es para desanimarse! Cierto es que no se puede estar siempre en boga, lo sé. Se lo digo, estoy desanimado y, sin embargo, no he terminado la obra de mi vida, no he terminado de pintar la Tierra.»


Julio Verne al lado de su esposa Honorine de Viane en 1894

Julio Verne al lado de su esposa
Honorine de Viane en 1894

    En 1893 se publicó en Le Figaro una de sus mejores novelas cortas: El señor Re sostenido y la señorita Mi bemol, en la que se percibe la influencia en Verne por la obra del filósofo Hoffmann, que ya la había hecho notar en Maestro Zacarías, otra novela corta de juventud. En ese año también publica la novela Aventuras de un niño irlandés.
En 1894 aparece Las maravillosas aventuras del maestro Antífer. En este año, abatido por la tristeza, rechaza ser testigo de la boda del hijo de Hetzel y de la de Maxime Guillon, su sobrino, hijo mayor de su hermana Marie. En 1895, la fama de Verne era tal, que la famosa leyenda de que no podía él sólo escribir tantas novelas asombrosas, y que necesariamente debía de contar con una serie de colaboradores, creció nuevamente. En Italia por ejemplo, se creía que Julio Verne no existía y llegó a afirmarse de que se trataba de un pseudónimo utilizado por una «sociedad de sabios». Esto hizo que el escritor milanés Edmundo D’Amicis viajara a Francia a aclarar el asunto en una entrevista.
D’Amicis estuvo en Amiens, conoció al autor, comprobó su sistema de trabajo basado en aproximadamente 25.000 ficheros, observó también los curiosos manuscritos de su novela aparecida ese año: La isla de hélice, y con su autoridad calmó a los lectores italianos, publicando en octubre, la entrevista que sostuvo con Verne y su esposa. Este año, además de su cargo en la Municipalidad y de su participación en la Academia de Amiens, Verne acepta un puesto en el Consejo de dirección de la Caja de Ahorros de Amiens, presidiendo igualmente las sesiones solemnes de la Sociedad de Horticultura de Normandía.